jueves, 10 de julio de 2014

José de la Luz y Caballero: Educador y filósofo cubano




“Él, el padre; él, el silencioso fundador; él, que a solas ardía  y centelleaba, y se sofocó el corazón con mano heroica, para dar tiempo a que se le criase de él la juventud con quién se habría de ganar la libertad que solo brillaría sobre sus huesos”.
              José Martí

   Por estos días leemos en la prensa cubana las noticias de las graduaciones de docentes, licenciados en las carreras de educación y de nivel medio en diferentes especialidades de la enseñanza.
   Es de mucha satisfacción saber que jóvenes cubanos optan para desempeñar en su vida profesional tan prestigiosa labor como es la del maestro, enseñar y educar a las nuevas generaciones.
   También por estos días, un 11 de julio de 1800 en La Habana, nació José de la Luz y Caballero, pedagogo y filósofo cubano que fue considerado maestro por excelencia y formador de conciencias y que engrandeció el sentido de la nacionalidad cubana.
   Se graduó de Bachiller en Leyes en el Seminario de San Carlos, donde conoció a Félix Varela y fue uno de sus más brillantes discípulos. Estudió a los grandes filósofos de la época y se opuso a los métodos de enseñanza escolásticos reinante en la tradición filosófica cubana de su tiempo. Dominó varios idiomas como el inglés, francés, italiano y alemán.
   Dirigió la Cátedra de Filosofía del Seminario de San Carlos, a la cual accede por medio de pruebas de oposición. Aplicó hasta sus últimas consecuencias las doctrinas de su maestro Félix Varela.

   Fue reconocido tanto por sus admiradores como por sus detractores por ser fiel a los métodos y doctrinas de Varela, al cual citaba diariamente y se guiaba por sus textos para impartir las clases.
   José de la Luz y Caballero haciendo referencia al Padre Félix Varela dijo: "Mientras se piense en Cuba, se pensará con respeto y veneración en aquel que nos enseñó a pensar".
   Decía que el deber del maestro era inculcarles a los alumnos que pensaran por sí mismos. Consideraba como concepción pedagógica que el punto de partida del conocimiento era la experiencia y la observación. El método experimental era el único productivo y único verdaderamente analítico.
   Sus ideas y enseñanzas se nutrieron de los valores patrios, los que estuvieron presentes para combatir por las causas de la justicia y el honor.
   Entre sus obras, se destacan Aforismos y apuntaciones y La polémica filosófica.
   Falleció en La Habana el 22 de junio de 1862. Su muerte produjo consternación general y manifestaciones de dolor, se cerraron las escuelas durante tres días en señal de luto.
   Fue un excepcional educador por su convicción profunda, su fe, el amor y la vocación dedicándose a inspirar en los jóvenes las ideas de alcanzar pensadores.
   Glorificó el magisterio en Cuba y fue el mayor y más bello legado que nos dejó.