martes, 6 de junio de 2017

7 de junio: Día del Bibliotecario Cubano



   Llevaba solo un año de vida laboral y era una joven de apenas 18 cuando me propusieron  laborar como auxiliar en la biblioteca del organismo en que trabajaba.
   La idea me encantó; pues había nacido y me había criado por las salas de la Biblioteca Nacional José Martí y libros, letras, lecturas y bibliotecas corrían por mis venas. Mis padres, también mi hermana años más tarde, hasta el final de sus días, trabajaron en esa prestigiosa institución.
   Cada día iba aprendiendo todo sobre libros, revistas, folletos.
   Me superé, fui pasando cuántos cursos caían en mis manos. Clasifiqué, catalogué, hice referencias, atendí a los usuarios que llegaban buscando diversos temas. Aprendí, aprendí mucho de toda la información que manejaba.
   Años después pasé a trabajar a un Centro de Documentación donde me enamoré de las fotos, negativos, periódicos, revistas, documentos. Ahí he pasado casi toda mi vida junto a los grandes anaqueles repletos de papeles con los que aprendí historia, cultura, ciencias, literatura, política, geografía y mucho más.
   Me volví adicta a los tesoros del saber y a esas instituciones imprescindibles que te colman de sabiduría y amor. Aprendí las nuevas tecnologías, digitalización, Internet, indización, bases de datos, discos… y me hice especialista.