domingo, 29 de julio de 2018

Un nuevo comienzo



“Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida”.

Pitágoras de Samos, Filósofo y matemático griego.



A las puertas de cumplir los 62 años me empezó a rondar la idea de jubilarme, pues ya rebasaba la edad establecida, y merecía transitar por ese otro camino que constituye un proceso más en la vida de cada persona así como es el comienzo de los estudios o el inicio como trabajador.

Debo confesar que me llevó medio año tomar la decisión, muy poco tiempo comparado con los casi 45 de trabajo. Me fui preparando emocional y sicológicamente, así fueron creándose algunas expectativas que luego de mucho meditar me ayudaron a organizar las nuevas propuestas de vida para un futuro. El desarrollo en mi profesión y los disímiles compañeros y amigos que han sido parte de mí desde mis inicios influyeron en ella.

La jubilación, según los estudiosos del tema “… es uno de los eventos vitales que más afectan en la vida de una persona ya que de repente la persona sufre una alteración de sus rutinas diarias”.
El trabajo en cada persona define su identidad pues a lo largo de los años se van incorporando a su vida, amigos, actividades, hábitos y costumbres que hacen que sus relaciones humanas y sociales se incrementen. 
 Después de jubilarse es importante mantener las relaciones y buscar nuevas actividades satisfactorias que influya en la socialización y en el desarrollo de su vida en la sociedad. 




 El trabajador muchas veces no está preparado sicológicamente de cómo llevar a término su vida laboral. En mi caso, me sentí afortunada de llegar a la edad, satisfecha de la labor cumplida y deseosa de continuar con la participación social y de comunicación en defensa del desarrollo espiritual, profesional y socioeconómico que hacen llevar mejor calidad de vida.

Mi familia, en especial mis hijos, me han apoyado siempre a lo largo de mi vida y hoy acogen con orgullo mis nuevos proyectos y deseos para mantener activa el bienestar en esta nueva etapa.

 Aunque sobre la vejez y la jubilación existen diferentes mitos, todo depende de la forma en que cada persona afronte cada uno de estos eventos, y en mi caso, me he sentido muy feliz y realizada para emprender un nuevo comienzo.



viernes, 26 de enero de 2018

Usted en peligro de extinción



“El que respeta se honra como el respetado”. 

- José Martí


Expresarnos y dirigirnos de manera correcta hacia cualquier persona en la vida cotidiana, dice, de cada uno de nosotros, la educación, cultura y sensibilidad que poseemos. Cuanto más respeto das, más respeto tendrás.

El excesivo uso del tuteo se ha vuelto un tema “viral” en nuestra sociedad y 
ello debe llevarnos a todos a la reflexión.  
Las diferencias entre y USTED están en la manera en que nos comunicamos con las personas según las normas de cortesía y formalidad.
El se debe usar cuando la persona es un amigo, familiar o estemos en situaciones informales y de confianza. El usted con desconocidos, personas mayores o de jerarquía.
Nos ha dejado una desagradable impresión, por ejemplo, ver cómo un joven enfermero de un hospital infantil, tutea, sin ninguna pizca de respeto, lo mismo a la madre acompañante, que a la doctora que atiende al menor.
Debemos vigilar de no tutear al relacionarnos con personas desconocidas, clientes a los que les ofrecemos un servicio, al dirigirnos a nuestros superiores, maestros, médicos, ancianos, figuras puntuales de nuestra comunidad etc, así como cuidar de no usar expresiones chabacanas de moda, como “puro”, “tío”, “socio” y otros. 
Se ha dicho muchas veces, con certeza, que el hogar y la familia es la primera escuela de normas y educación, pero también los maestros lograrían en este aspecto un mejor resultado con la enseñanza diaria y con su ejemplo. Los medios de comunicación y la colectividad deben mantener el cuidado y la vigilancia para respetarnos los unos a los otros. 
De nuestro buen comportamiento haremos una mejor sociedad, a la que todos aspiramos, creciendo en sabiduría, instrucción y respeto al pueblo, y a las mujeres y hombres que viven en él. 
  "El tuteo no nos hace más cercanos sino menos respetuosos".