domingo, 6 de julio de 2014

Raúl Roa: Canciller de la Dignidad Latinoamericana



Raúl Roa García
    Apenas con 17 años me inicié en mi vida laboral. Cumplía con mi horario de entrada; pero no siempre con el de salida, el quehacer de la oficina se complicaba diariamente.
   Ya tarde, cuando casi todos se habían marchado, pasaba a saludar a los que nos quedábamos. Risueño, atento, simpático, preocupado por todo y por todos. Una atención esmerada a sus trabajadores.
   Preguntaba cómo nos íbamos para nuestras casas, nos brindaba un café, alguna cajetilla de cigarros para los que fumábamos e intercambiaba alguna jarana conmigo por mi edad.
   ¡Le parecía una niña! La oficina quedaba en el 6to piso y me sentía extremadamente orgullosa y honrada de trabajar directamente con él, en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
   Raúl Roa García nació un 18 de abril de 1907 en una familia de buena posición económica. Escritor, político y diplomático. Fue embajador de Cuba ante la OEA y Ministro de Relaciones Exteriores.
   En su etapa juvenil participó en la lucha contra el gobierno de Gerardo Machado y el de Fulgencio Batista, vinculándose al Movimiento Revolucionario Estudiantil, dirigido por Julio A. Mella.
   Conoció a Rubén Martínez Villena y fue miembro de la Liga Antiimperialista. Fundador del Directorio Estudiantil Universitario y del Ala Izquierda. Durante su lucha revolucionaria estuvo prisionero en varias ocasiones y sufrió también el exilio.
   Actuó en disímiles eventos en el exterior representando a Cuba. En sus actuaciones
como diplomático enfrentó batallas ante los organismos internacionales y en defensa de la posición y la soberanía de Cuba.
   Por sus funciones en la política exterior y en todas las tribunas internacionales mereció el sobrenombre de “Canciller de la Dignidad”.
   En aquella famosa reunión de la OEA que tuvo lugar en San José, Costa Rica en el año 1960, Raúl Roa se retira abruptamente después de haber denunciado la “camancola” que habían armado allí los americanos contra Cuba, para condenarla y preparar el terreno para la invasión de Playa Girón.
   Se levantó airadamente y dijo: “Me voy, y conmigo se van los pueblos de América”. Y la delegación cubana salió cantando el Himno Nacional, fue una cosa tremenda.
   Aquello tuvo un gran apoyo del pueblo de Costa Rica. Luego se supo que cuando se retiraba un periodista le dijo: -Usted es el Canciller de la Dignidad Latinoamericana. Después se publicó y a partir de ahí todos le dijeron para siempre el Canciller de la Dignidad.
   En abril de 1961 denunciaba ante las Naciones Unidas el ataque mercenario de Estados Unidos por Playa Girón: “Yo acuso, solemnemente al Gobierno de los Estados Unidos ante la Comisión Política y de Seguridad de las Naciones Unidas y la conciencia pública internacional, de haber desatado contra Cuba una guerra de invasión para apoderarse de sus recursos, tierras, fábricas y transportes y retrotraerla a su oprobiosa condición de satélite del imperialismo norteamericano".
   Haciendo gala de todo su talento y su verbo continuó denunciando ante ese organismo: "Un clamor unánime estremece hoy a toda Cuba, resuena en nuestra América y repercute en Asia, África y Europa. Mi pequeña y heroica patria está reeditando la clásica pugna entre David y Goliat”.
   “Soldado de esa noble causa en el frente de batalla de las relaciones internacionales -se autoproclamaba- permitidme que yo difunda ese clamor en el severo areópago de las Naciones Unidas. ¡Patria o Muerte!, ¡Venceremos!"
   Un día como hoy, 6 de julio, pero de 1982 falleció nuestro canciller Raúl Roa García. En aquel momento se le rindió homenaje póstumo en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, lugar donde siempre defendió la justicia social.
   El pueblo cubano y todos los pueblos de América siempre recordarán a este gran hombre que supo defender los intereses de Latinoamérica, la justicia y la verdad en cualquier estrado donde se encontrara.