lunes, 15 de abril de 2019

Historias de un Gran Teatro


Teatro Tacón


“Tres cosas tiene la Habana
que causan admiración:
son El Morro, La Cabaña,
y la araña del Tacón”.





En 1834 el Teatro Principal, único de La Habana, contaba con muy poca capacidad y por esa razón el gobernador español Capitán General Miguel Tacón le encargó la construcción de otro teatro a Francisco Marty, un amigo de origen catalán, empresario negrero casi analfabeto que se hizo millonario con la trata de negros en Cuba.
El edificio, obra del arquitecto Antonio Mayo fue construido frente a la Puerta de Monserrate en el Paseo de Isabel II, hoy Paseo del Prado y San Rafael con el nombre de Tacón, inaugurándose formalmente el 15 de abril de 1838, con la puesta en escena de la obra "Don Juan de Austria”, actuada por el gran actor cubano Francisco Covarrubias, aunque el 28 de febrero se había dado un baile de carnaval.

Teatro Tacón
Tenía tres órdenes de palcos, noventa en total, y dos graderías: tertulia y cazuela, que no eran más que un corredor en lo alto y un conjunto de asientos del piso más alto, respectivamente. La capacidad era de más de 2 000 espectadores sentados y admitía unos 500 más. Su estructura a la italiana, la típica herradura, lo convertía en la Catedral de la ópera y el drama. Contaba con dos espaciosos y elegantes palcos para el Capitán General y para la Presidencia.  El techo era a cuatro aguas y frente a la Alameda tenía un pórtico dórico de tres arcos sobre pilares con columnas adosadas, sencillas en el centro y dobles en los extremos. La sala era famosa por su acústica, por su monumental araña y por su amplio escenario. Al construirse en 1910 el Centro Gallego de La Habana adquirió el edificio con el compromiso de respetar la configuración interna, pero las modificaciones que realizaron en su estructura y en otros aspectos malograron su magnífica acústica.
El Tacón reflejaba la división clasista de la época a través de los precios de las localidades, la prohibición a los negros libres de sentarse en butacas y la disposición aristocrática de los palcos, y que los artistas cubanos tuvieron que refugiarse en los teatros modestos y populares ya que su escenario fue invadido por la ópera italiana y la zarzuela, y el teatro dramático fue entregado a las grandes compañías españolas. Su lujo y esplendor sólo fue el orgullo de los ricos que ven al teatro como un salón social y no como experiencia artística. 

Banquete ofrecido en el Teatro Tacón
Su majestuosidad era tal que salió a la luz la copla que decía "tres cosas tiene La Habana que causan admiración: El Morro, La Cabaña y la araña del Tacón", refiriéndose a la enorme y llamativa lámpara de fino vidrio que colgaba sobre la platea. Fue considerado en su época como el teatro más grande y lujoso del continente americano.

…es rico y elegante a la vez […] el telón y las decoraciones ofrecen un brillante punto de vista […] El patio está poblado de magníficos sillones, lo mismo que los palcos, en cuya delantera hay una ligera reja dorada que deja penetrar la vista de los curiosos […] Solo los primeros teatros de las grandes capitales de Europa pueden igualar al de La Habana en la belleza de las decoraciones, en el lujo del alumbrado, y en la elegancia de los espectadores…así lo describió la Condesa de Merlin, una de las primeras escritoras de Cuba, en su libro “Viaje a La Habana”.
A lo largo del siglo XIX, lo prestigian personalidades de la cultura universal del drama, la ópera, el ballet, la música. En 1841 debuta la bailarina Fanny Elssler; en 1851 la soprano sueca Jenny Lind; en 1854, otra soprano, Adelina Patti y el pianista y compositor Luis Moreau Gottschalk; en 1863, la pianista Teresa Carreño, y en 1887, La divina Sarah Bernhardt. Nombres de grandes familias de los anales de la escena cubana como los Robreño y los Martínez Casado, en la música los pianistas y compositores José White, Nicolás Ruiz Espadero, Manuel Saumell, e Ignacio Cervantes, y el violinista Claudio Brindis de Salas. En 1917, el pianista Ignacio Paderweski, Antonia Mercé, y la gran ballerina Anna Pavlova; 1918, regresa La divina Bernhardt; 1919, Arthur Rubinstein; 1920, el violinista Misha Elman, el tenor Enrico Caruso; 1922, Esperanza Iris y la Compañía de Lola Membrives; 1923, el pianista y compositor Serguei Rachmaninov, los violinistas Jascha Heifetz, el guitarrista Andrés Segovia y el cellista Pau Casals; en 1924, dos grandes actrices, Eleonora Duse y Margarita Xirgu; en 1944 Erich Kleiber dirige la Filarmónica, y en la zarzuela Luisa Fernanda, triunfan Pepita Embil y Plácido Domingo, padres del gran tenor español.
Fueron años prominentes para la cultura cubana el estreno de las óperas La esclava, de José Mauri y El caminante, de Eduardo Sánchez de Fuentes; concierto de Ernesto Lecuona; debut de la soprano Zoila Gálvez, concierto inaugural de la Orquesta Sinfónica de La Habana fundada por Gonzalo Roig y Lecuona, conciertos del pianista Jorge Bollet; se estrenan obras de Lecuona, Amadeo Roldán, Alejandro García Caturla y actúan Esther Borja, Rita Montaner, Ignacio Villa «Bola de Nieve», Rosita Fornés, Alicia Rico, Candita Quintana y Blanca Becerra.
En 1950 es la primera presentación en el Gran Teatro del Ballet Alicia Alonso y la prima ballerina assoluta protagoniza La muerte del cisne y Las bodas de Aurora. Desde 1960 El Gran Teatro ha recibido a figuras y compañías como Ballet del Siglo XX, que dirigió Maurice Bejart, de la danza española con la presencia de Antonio Gades, Cristina Hoyos, de estrellas del ballet como Maya Plisetskaya, Carla Fracci, Vladimir Vasiliev, Julio Bocca, y de compañías internacionales como el Ballet Bolshoi, del Marinski, el Royal de Londres, la Scala de Milán, el New York City Ballet, el American Ballet Theatre, del Teatro Colón, de Buenos Aires.
Fue restaurado y reformado varias veces, hasta que en 1961 al ser nacionalizado recibe el nombre de García Lorca, y luego, Gran Teatro de la Habana.
Gran Teatro de La Habana "Alicia Alonso"
      Foto: Jorge Luis González
El Gran Teatro de La Habana "Alicia Alonso" es un complejo cultural con varias salas de teatro. Es sede del Ballet Nacional de Cuba desde 1965, del Teatro Lírico Nacional y del Ballet Español de Cuba. Se presentan compañías danzarias como Danza Contemporánea de Cuba, Lizt Alfonso Dance Cuba, Acosta Danza y la Compañía Irene Rodríguez, entre otras.
El edificio actual, donde fue reconstruido el teatro, fue inaugurado en 1914 y es obra del arquitecto belga Paul Beleu. 

Su fachada es neobarroco, tomando de modelo el estilo barroco europeo, por lo que abundan las tallas y esculturas en piedra. En su fachada principal tiene cuatro grupos escultóricos en mármol blanco que representan la Beneficencia, la Educación, la Música y el Teatro, obras de Giuseppe Moretti.
En 1985, a iniciativa de Alicia Alonso, la edificación pasó a llamarse Gran Teatro de La Habana, y “García Lorca” su sala principal. En sus salas los espectadores pueden disfrutar de las conocidas y célebres funciones del Ballet Nacional de Cuba, bajo la dirección de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso y deleitarse con las temporadas del Centro Pro-Arte Lírico con sus programas de óperas, zarzuelas, operetas y conciertos; así como con las presentaciones del Ballet Español de Cuba y del Centro de Promoción de la Danza (PRODANZA). También Desde 1960 ha sido el escenario principal del Festival Internacional de Ballet de La Habana, célebre evento de danza en el que hemos sido enaltecidos con la participación de célebres bailarines y compañías del mundo.

En septiembre de 2015, el Consejo de Estado de la República de Cuba acordó, con carácter excepcional y en reconocimiento a los aportes de Alicia Alonso a la cultura cubana y universal, su amor a la Patria y fidelidad a la Revolución cubana, denominar el actual Gran Teatro de La Habana como Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso”. 


Foto: Ismael Francisco
Fue sometido a una reparación capital entre 2013 y 2015 y reabrió sus puertas el 1ro de enero del 2016. La reconstrucción abarcó todo el inmueble, las fachadas, vestíbulos, palcos, cubierta y tabloncillo. Asimismo se dotó al teatro con nuevo mobiliario, telones, sistema de climatización, acústica, mecánica escénica, salones de ensayos para los bailarines y la orquesta, un estudio de grabación y más de 20 camerinos y baños. Se respetó la idea original, y los recursos tecnológicos empleados se han conjugado con el criterio de patrimonio que lo identifica.



Escultura de la Prima Ballerina Assoluta
El 2 de enero de 2018, fue develada una escultura de la Prima Ballerina Assoluta. Dicha escultura realizada por el artista de la plástica José Villa Soberón inmortaliza a la nonagenaria bailarina cubana. La obra, una bailarina en plena función, esculpida en bronce, que refleja la viveza y majestuosidad de los giros y el espíritu en la escena de Alicia Alonso, fue descubierta por la propia Alicia y cuatro niñas de la Escuela de Ballet. 


El Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso”, es una de las principales instituciones culturales, y junto a su imponente arquitectura y belleza, un ícono de nuestra ciudad.


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