martes, 29 de enero de 2019

Erdwin, el Trompoloco de la familia cubana



“Quienes hacemos humor tenemos en este momento cosas más importantes que rescatar: los valores eternos y universales del hombre, que casi los hemos perdido, la caballerosidad, la generosidad, la cortesía, el respeto, la honradez son valores humanos que han sobrevivido a todos los cataclismos del mundo y que tenemos que rescatar”. –Erdwin Fernández

·         Definición de payaso: es un tipo de artista que busca divertir al público con ciertas rutinas humorísticas y a través de su maquillaje y vestuario de características poco habituales.
Ahora muchos se visten de payasos, y lo peor, es que creen serlo. No todos logran amenizar y divertir a chicos y adultos en un cumpleaños, y es que muchas veces, los espectáculos no son idóneos para los pequeños y no enseñan ni difunden el mensaje necesario.
Ser payaso, es algo más. Y es que debe tener carisma y características de un niño. Su gracia, su alegría, su dulzura y ternura, su cariño y sus travesuras.
Cuando veo uno de ellos, es imposible no recordarlo. Fui su eterna admiradora. Adoraba a ese payaso con pasión, lo sigo amando en el recuerdo. Era tanto lo que transmitía, que podías pasar fácilmente de la alegría a la tristeza. No dejaba de ver el espacio de la pequeña pantalla que dedicaba a los más pequeños de las casas, y es que lograba ensimismarte con aquella admirable actuación, capaz de llevarte, como un protagonista más, por las historias que contaba, y sentirlo como un amigo con tus mismas emociones y la de todos los que lo disfrutábamos. 

Erdwin Juventino  Fernández Sánchez, nació en Camagüey el 29 de enero de 1928 y falleció en La Habana el 22 de octubre de 1997. Actor de la televisión, la radio, el cine, el teatro y el circo.
Este 29 de enero de 2019, distingo a este espacio para homenajearlo en sus 91 años de nacimiento.
Desde que estudiaba en el bachillerato comenzó a trabajar en algunas obras de teatro dirigidas por Luis Martínez Casado, y ya, en la enseñanza superior se incorpora al grupo de Teatro Universitario. Participó en tareas culturales del Ministerio de Educación como director artístico y en un grupo de titiriteros que realizaba funciones al aire libre. A finales de la década del 60 forma parte del grupo Teatro Estudio que dirigía Raquel Revuelta y en el que estuvo actuando bajo la dirección de Héctor Quintero.

Con actores de Alegrías de Sobremesa
La Tremenda Corte
Sus actuaciones radiales son recordadas en el programa de “La tremenda corte” (1942). Formó parte del elenco del popular  “Alegrías de Sobremesa” donde encarnó varios papeles que siempre recordamos como es el del niño Adolfito, que con su sobrada técnica lograba una voz infantil, o el del anciano jocoso Gervasio  
                                               Escobar y Campanario.

Las Aventuras de Juan Quin Quin
En el cine logró una representación notable en la película de Julio García Espinosa,  “Las Aventuras de Juan Quin Quín”  junto a Julito Martínez. También su voz figuró en el popular dibujo animado de Juan Padrón, “Elpidio Valdés contra dólar y cañón” haciendo el doblaje del personaje de “Oliverio”.
En la década de los 50 le da vida a la figura del payaso en la televisión, el que le va a otorgar una grandísima popularidad y un sitio destacado en la cultura por su humanismo, ternura, amor y enseñanza. Por primera vez aparece en una transmisión infantil televisiva con el nombre de Chiquilín,  y poco a poco fue convirtiéndose en el inmortal Trompoloco.
Pasaron varios años para que obtuviera gran aceptación por todos, especialmente por los niños. Fue capaz, con su adaptación en la pequeña pantalla, de ganarse la acogida en todos los hogares, y el aplauso a su maravillosa capacidad de escribir e improvisar sus textos haciendo de Trompoloco, un clown diferente, genuino, adorable.
A diferencia de otros, en que la verdadera identidad del artista queda oculta tras el disfraz, Erdwin lo representaba en su propia piel, en su cuerpo y alma, entregando su buena voluntad, disciplina, profesionalismo y valores humanos que siempre lo caracterizaron. 

Dirigió, escribió y actuó en numerosas emisiones infantiles de la televisión cubana. En 1962, fue el creador y el director del gustado programa infantil “Amigo y sus amiguitos”  y que junto a Nilda Collado, su esposa, y Consuelito Vidal ponían las voces e interpretaban canciones. En “Yerma”, de Federico García Lorca, en el espacio de Teatro ICR donde promovían obras de la literatura universal adaptadas a la pantalla chica.

Así mismo interpretó a humorísticos como el de Paco, un anciano ferroviario jubilado que lo convirtió en Presidente de Honor del Comité de Jubilados y Pensionados de la División de Occidente de Ferrocarriles de Cuba. Además, recibió un carné banda roja que lo acreditaba como funcionario de alta jerarquía del sector y las Columnas de plata, distinción que se entregaba a los ferroviarios con más de 25 años de trabajo.
En los años 80, junto al Circo Nacional de Cuba hizo una gira por varios países de América Latina para aprender cómo era la vida de los artistas circenses. A su regreso, y la experiencia acumulada en este recorrido, escribió el libro “Cuentos de payasos”, dirigido principalmente a los infantes.   Más adelante vieron la luz otros títulos como “La carpa azul” y “Las dos botellas”. 

Trompoloco, interpretado magistralmente por Erdwin Fernández logró transmitir conmoción y ternura a través de sus canciones. De  “La muñeca fea” expresó: “esa canción me daba la oportunidad de plantearles a los niños lo complejo que es la belleza, para concluir que lo bello es lo que realmente nos hace feliz y que uno debe olvidarse de los cánones establecidos”. También la pieza “Di por qué”, que se convirtió en un himno infantil en nuestro país. Ese diálogo musical con la abuela emocionaba a todos.
Esas composiciones decían mucho del histrionismo y la belleza artística de Erdwin.  Creía que la labor de los payasos no es exclusivamente para hacer reír, para él, además, servía para estimular el pensamiento y la reflexión y así poder recuperar los valores del hombre, como la humildad, el altruismo, la generosidad, la cortesía, el respeto y la honradez.  
El Concurso Nacional de Payasos Erdwin Fernández in memoriam, organizado por el Círculo de Payasos de Cuba, el Circo Nacional y el Consejo Nacional de las Artes Escénicas nació como festival en el 2008 en Cienfuegos. Desde el 2010 se estableció como concurso con el objetivo de conocer los nuevos payasos y el desarrollo de esta expresión artística en el país, y asimismo rendirle homenaje al gran maestro del circo en Cuba.

La Carpa Trompoloco, orgullo del arte circense cubano, fue fundada en el 2005 y tiene capacidad para 2 000 personas. Su nombre perpetúa a Erdwin Fernández  y su Trompoloco, sede oficial del Circo Nacional de Cuba y del Festival Internacional de Circo "CIRCUBA”.  
En este lugar se presentan espectáculos y conciertos artísticos de variados formatos y ha sido visitada por prestigiosas personalidades como la vedette Rosita Fornés, Andrés Atayde dueño del circo homónimo mexicano, Anna Gasser directora del Silver Circus australiano, Yves Sheriff, director de casting del Cirque du Soleil en Canadá, entre otros.
Se reinauguró en el 2015 luego de una reparación capital y se le incorporó, por primera vez en la historia, un sistema de climatización para un mejor confort.

Manifestaciones de algunos amigos de Erdwin:
“…el gran mérito de Erdwin fue sacar al payaso del circo y llevarlo al teatro y la televisión”. -Juan Vilar
“...cuántos años hace que Erdwin Fernández ya no está con nosotros y todavía cuando vamos a hablar de Erdwin Fernández, decimos Trompoloco”. - Enrique Molina
"Animar, recitar, cantar, conversar, dramatizar con aquel payaso simpático, gran creación de Erdwin. Todo una gran escuela". - Carmen Solar
“Trabajé con Erdwin Fernández que para mí fue el mejor director de radio que he tenido. Con Erdwin aprendí muchísimo.” - Fela Jar

Algunas expresiones del propio Erdwin:
“a la hora de decidir ante la rigidez de las ciencias exactas, escogí lo más inexacto y me quedé con el Teatro Universitario. Sería actor”.
“En nuestra profesión nunca se llega, siempre hay que estar indagando, buscando, estudiando.”
"Las veces que voy a actuar para hacer el personaje no sé cómo lo voy a interpretar hasta que me maquillo, me pongo la nariz y los zapatones, brota la voz, emergen las palabras y me transformo en Trompoloco. Es un encantamiento".
"Cuando quería discutir cuestiones estéticas con los niños, las discutía; cuando quería hablar sobre el comportamiento humano, de los valores con los niños, lo hacía, solo dependía de la inquietud que tuviera en ese momento. Trompoloco soy yo". 
 “…no pierdan la niñez. Es el momento más hermoso en la vida del hombre, es lo que se recuerda para toda la vida”.
 
Enseñó a varias generaciones a pensar; mientras nos cantaba una canción o narraba un cuento a través de la pantalla televisiva. Nos concedió amor y sabiduría. Y así crecimos, amándolo.
No sólo fue un magnífico actor, fue también un extraordinario ser humano, dos aspectos de su naturaleza que no podía apartar la una de la otra; y que siempre se vieron reflejadas en su respeto, solidaridad, tenacidad y entrega de valores humanos ante cada función y ante cada niño, a los que dedicó casi toda su vida y que tanto reverenció y admiró.
Logró con su magistral desempeño, inmortalizarlo. Y es que Trompoloco, siempre eterno, es el payaso de todos.

2 comentarios:

  1. muy bello escrito, ojalá que los pobres payasos de ahora se parecieran en algo a él

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    1. Gracias por su comentario, lo espero de nuevo por esta esquina. Sldos

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