domingo, 27 de abril de 2014

Siempre estarás



La amistad desafía la edad e ignora la distancia. Suaviza los tiempos difíciles y comparte los buenos momentos.
Nos da cercanía y comprensión, en este mundo que nos empuja a separarnos unos de otros. 
También nos deja para siempre esos recuerdos de los momentos compartidos y la sensación de saber la gran suerte que hemos tenido, de poder decir de alguien, que es nuestro amigo.

   Un día -no importa cuál- de esta querida Habana, de nuestra amada Cuba, mi hija y yo supimos que una persona muy especial para nosotras se iría a vivir definitivamente a otro país.
   Fue una noticia muy triste y que lamentamos mucho. No deseábamos perderlo de nuestro entorno. Además creíamos, aún creemos, que pertenece definitivamente y por siempre a esta tierra, no a otra, cualquiera que sea.
   Su carácter, su formación, su educación, su risa, su amor, su vida… todo! pertenece a esta tierra, no a otra, cualquiera que sea.

   Pero su decisión estaba tomada. Pasó mucho tiempo desde que nos enteramos, hasta que por fin partió. Nos invadió una inmensa tristeza saber que quizás, nunca más, compartiríamos juntos.
   Los ojos se llenaron de lágrimas, saber que sus hijos, con el tiempo, quizás, nos olvidarán, y que no volveríamos a ver sus sonrisas de felicidad.
   El día que se inaugure nuestra casa será el primero en estar en nuestras mentes y en
nuestros corazones. Y cortará la cinta donde quiera que esté.
   Otro día cualquiera, después de recibir la noticia de que se iría, casualmente me encontré con un documento que se titula “Carta a un joven que se va”, lo guardé celosamente porque su contenido me impactó mucho.
   No pretendo publicarlo íntegramente; pero sí quisiera tomar algunos párrafos y dedicárselo a esa persona, que cuando me lea, entenderá mucho más lo que un día hablamos y cuánto lo queremos! El fragmento que escogí dice así:
   “No queremos que te vayas. Pero si ya lo decidiste, ninguna talanquera burocrática te lo impedirá, y lo que más cuenta ahora es que no te vayas para siempre. Queremos que no partas del todo, y para asegurarlo, lo primero es poner un calzo para que la puerta siga abierta.
   Donde quiera que estés, piénsate uno de nosotros, y que perteneces aquí, pase lo que pase. No rompas ni nos des la espalda ni te dejes provocar por nadie, de allá o de aquí, que pueda convertirte en un enemigo. Levántate cada día recordando esta nave donde seguimos remando, que solo se mueve si todos la empujamos.
   También tú puedes remar desde allá, para que siga a flote y se encamine a buen puerto. No dejes que te entre el bicho de la soledad o la nostalgia, que no sirve para nada; ni te resignes a la idea de que estás lejos; ni dejes de estar pendiente de todo lo que nos pasa.
Nosotros seguimos contando contigo. Te esperamos siempre, como al que vuelve de un viaje.
   Lleva con orgullo que eres un ciudadano de este país, porque la cubanía no es un documento de viaje, ni la patria un pedazo de tela. Habrá quienes te digan que somos una isla virtual o imaginada, un territorio diaspórico y otras metáforas.
   Tú y nosotros sabemos que Cuba es el espacio real donde compartimos cosas tangibles como riesgos y resultados, costos y aspiraciones, entre todos. Así debe ser; y será, si nos lo proponemos duro. Buena suerte y hasta pronto”.
   Fin del citado fragmento.
   Amigo hoy te decimos que seguimos queriéndote como el primer día, que te extrañamos un montón, que la casa ha quedado bella, que serás el primero en inaugurarla, que aquí estaremos para ti siempre, que estás en todos los caminos que transitamos, que tu olor, tu sonrisa y tu vino nos invaden día a día.
   No te pierdas de nosotras. Siempre estarás!