jueves, 7 de marzo de 2019

Santiago Álvarez: creador del Noticiero ICAIC y maestro del documental



“Santiago Álvarez fue una joya para nosotros. Cuando empezamos (en el ICAIC) no sabía de cine, pero tenía una pasión enloquecida por el cine. Y lo más interesante para mí de su personalidad cinematográfica fue que no respetó ninguna regla y su desenfado permitió la ruptura de los moldes. ¿Y qué es ser revolucionario sino romper los moldes?”
Alfredo Guevara

Siempre amé el cine, aún lo amo. Desde muy joven asistía a estas instalaciones para disfrutar de los estrenos en la capital, y recuerdo siempre con mucha nostalgia los documentales y noticieros que proyectaban cada semana junto a la película que se inauguraba.
 Guardo en mi memoria aquellos momentos en que todo el público presente en las salas de los cines se ponían de pie, aplaudía y gritaba de apoyo al mensaje y a la manera de contar la noticia en cada noticiero y documental exhibidos. Lo he añorado en las ediciones del Festival de Cine Latinoamericano y en los estrenos cinematográficos.
Artífice de estas grandes joyas fue el cineasta, Santiago Álvarez y que, modestamente, quiero homenajear en el centenario de su natalicio.

Maestro del cine cubano y figura destacada a nivel internacional, nació el 8 de marzo de 1919 en La Habana y murió El 20 de mayo de 1998, a los 59 años de edad. A los catorce intentó aprender el oficio de cajista y de linotipista en una imprenta. A los diecinueve marchó a Estados Unidos y según él mismo dijo: "fui minero, fregador de platos, corrector de pruebas, pulidor de metales y por último –antes de que intentaran reclutarme para el ejército norteamericano, vendedor de ropa interior de mujeres. Y regresé a Cuba en 1941."
Cuando triunfa la Revolución y se crea el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), Santiago tenía 40 años de edad, y sin saber nada de cine funda y dirige por más de 20 años el Noticiero ICAIC Latinoamericano, informativo fílmico semanal creado en 1960 con el objetivo de mostrar al mundo la verdad de Cuba y América Latina, y considerado por la UNESCO Memoria de la Humanidad.
Se destacó en su función por la presencia activa del periodismo, reflejando importantes sucesos históricos, y el uso del montaje y de la banda sonora como parte sólida de la trama.
Ejemplo de periodismo cabal, comprometido con su tiempo y con su público, responsable e incisivo, crítico y solidario. 

El Noticiero ICAIC Latinoamericano contaba cada año con centenar de salidas al aire, con capítulos distintos de las memorias y andar cotidiano del país. Convirtiéndose en grandes reportajes o principios de documentales. Fue la forja de graduación para la mayor parte de los cineastas cubanos, quienes nos legaron importantes obras de ese género antes de incursionar en la ficción y que son hoy talentosos directores de cine como Fernando Pérez, Daniel Díaz Torres, Rolando Díaz, Manuel Octavio Gómez, Humberto Solás, Orlando Rojas, Octavio Cortázar, Pastor Vega, Manuel Herrera, Enrique Pineda Barnet y José Padrón, entre otros.
 Los dos primeros documentales de su filmografía fueron codirigidos: Escambray (1961), junto a Jorge Fraga, y Muerte al invasor (1961), con Tomás Gutiérrez Alea.
Él mismo queda sorprendido cuando comienza a hacer cine y realiza su primer noticiero dedicado a Benny Moré cuando muere. Según expresó en aquel momento: “Ahí veo por primera vez el traslado de mis sentimientos al cine. Veo el lenguaje del cine sirviendo para expresarme. Veo mi emotividad reflejada."
Ya en 1963 con su documental Ciclón (1963), demostró su gran sensibilidad humana. Esta obra recibió una docena de premios internacionales colocando al cine cubano en el pedestal mundial.
Siempre defendió la importancia del periodismo en el cine para poder enriquecer el documental con el conocimiento de la noticia veraz de cada suceso.
Recibió más de 80 primeros premios en festivales internacionales y concursos nacionales. Dirigió más de 700 películas y supervisó la producción de cerca de 1 500 noticieros cinematográficos semanales.
Fue nombrado miembro de la Academia de Artes de la República Democrática Alemana y maestro perenne de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. Fue asesor del Ministro de Cultura, Presidente de la Federación Nacional de Cine - Clubes y hasta 1986, fue miembro de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Obtuvo los títulos de: Gran Brujo de los Andes y Cronista del Tercer Mundo.
Obtuvo incontables premios y reconocimientos nacionales e internacionales tanto personales como a su destacada obra. Por solo citar algunos obtuvo la Orden Félix Varela, la más alta distinción cultural cubana, Orden Félix Elmuza, la más alta distinción de la Unión de Periodistas de Cuba, Premio Coral Especial al conjunto de su obra en el X Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, Paloma de Oro al conjunto de su obra en el Festival de documentales de Leipzig, Premio Nacional de Periodismo José Martí, conferido por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).
También su obra fue multipremiada y como ejemplo figuran Muerte al invasor, Ciclón, Now, Cerro Pelado, Hanoi, martes 13, L.B.J, 79 Primaveras, Despegue a las 18:00, El sueño del pongo, Cómo, por qué y para qué se asesina un general, La estampida, Los cuatro puentes, Morir por la Patria es vivir, Abril de Viet Nam en el Año del Gato, Nova Sinfonía, ¿Perdedores?, Noticiero ICAIC Latinoamericano, Concierto Mayor, La Isla de la Música, Para bailar, La Habana, Que suene la Timba.
 En su honor se celebra anualmente, en la ciudad de Santiago de Cuba, el Festival Internacional de Documentales Santiago Álvarez in Memoriam.

El documental Now!, realizado en 1965 es considerado por los estudiosos del tema como el antecesor del video clip actual. Su idea surge a partir de una experiencia personal cuando el autor iba en un ómnibus de la Greyhound, en su recorrido de Miami a New York e intentó darle su asiento a una negra con un niño en los brazos, y por su humano gesto fue ofendido por los pasajeros blancos. Además de una obra de arte, Now! es una denuncia y un acto de protesta contra la discriminación y el racismo que aún perdura en Estados Unidos.
Y actuaba en consecuencia con su manera de pensar cuando dijo: “El cine no es solo cuestión de estilos, o formas expresivas, es también un problema ideológico. Sin una consecuente toma de posición frente a estos problemas no habrá jamás una verdadera obra revolucionaria y puesta al servicio de las causas más progresistas de la humanidad”.

El documental histórico Mi hermano Fidel, realizado en 1977 narra el encuentro entre Fidel Castro y Salustiano Leyva, quien a los 11 años había tenido un excepcional encuentro con José Martí en la breve visita que éste hiciera a su casa, hacía más de 82 años, el día en que el héroe cubano desembarcara para liberar a Cuba del yugo español en Playita de Cajobabo, el 11 de abril de 1895.  Fidel y el viejo Salustiano conversan de aquel encuentro y Salustiano hace referencia permanentemente a la continuidad de Martí en la persona de Fidel, pero por su mala visión, no sabe por quién está siendo entrevistado. Es al final de la charla que Fidel recién se hace conocer al centenario anciano y dispone que le hagan unos espejuelos para que pueda ver.
Este documental tiene una inmensa carga emocional desde sus inicios de filmación, ya que se realizó por azar en el último día de rodaje de “La Guerra Necesaria” y sin que el anciano pudiera saber, por su falta de visión, con quién estaba conversando.
Rememorando al gran cineasta encontramos algunas opiniones de amigos y prestigiosos profesionales del séptimo arte:
“Aún no hay nadie que sea más contemporáneo que Santiago Álvarez, él fue un genio del cine documental y es un referente universal”. Clarisse Mantuano, cineasta brasileña.
“… ante todo él fue un humanista, y en ese humanismo radicó el espíritu de su obra” Daniel Diez, periodista y amigo.
“Para mí Santiago era  el hombre símbolo de aquellos noticieros que veía en el cine, muchas veces con humor tiraba la realidad a mi cara. A  veces fui sólo a la sala oscura por ver el noticiero”. Fernando Pérez, cineasta.
“Santiago Álvarez es uno de los cineastas cubanos que en mi opinión ha influido más en las generaciones posteriores a la fundacional del ICAIC. Sus documentales son profundas reflexiones sobre la realidad de la compleja vida en Revolución, así como mismo escudriñó en la realidad internacional. Nos legó obras de altísimo compromiso revolucionario y humano, demostrando su carácter militante y a la vez creativo, como expresión genuina de un artista verdadero y comprometido con su tiempo”.  Waldo Ramírez de la Ribera, cineasta.
“Santiago es el precursor de un tipo de periodismo cinematográfico que hoy con todas las técnicas digitales y los avances parece muy fácil; aun así, muchas veces denota la falta de imaginación y de enjundia periodística que desplegaba él a raudales, y que impregnó en su eficaz equipo de colaboradores”. Frank Padrón, crítico.

En los noticieros y documentales que tanto aplaudí cada semana en los cines, vi reflejado su amor a la verdad y la justicia, su humildad, sensibilidad humana, creatividad  y capacidad transformadora. 
 Logró transmitir al mundo sus mensajes de amor y paz. 
Llegó al universo con la historia bien contada y desde una mirada que revolucionó todas las normas. 
Fue capaz de evolucionar y convertir el género documental en una verdadera enseñanza para sus sucesores. Más que una noticia fría y rutinaria,  le impregnó, al conjunto de su obra, movimiento, sentimiento, testimonio, veracidad, emociones, amor y perpetuidad.
Sería muy provechoso y educativo para todos, especialmente para la nueva generación, incluir en las salas cinematográficas los documentales y el Noticiero Latinoamericano del cineasta Santiago Álvarez, obras que merecen la difusión,  el respeto y los aplausos eternos.

martes, 29 de enero de 2019

Erdwin, el Trompoloco de la familia cubana



“Quienes hacemos humor tenemos en este momento cosas más importantes que rescatar: los valores eternos y universales del hombre, que casi los hemos perdido, la caballerosidad, la generosidad, la cortesía, el respeto, la honradez son valores humanos que han sobrevivido a todos los cataclismos del mundo y que tenemos que rescatar”. –Erdwin Fernández

·         Definición de payaso: es un tipo de artista que busca divertir al público con ciertas rutinas humorísticas y a través de su maquillaje y vestuario de características poco habituales.
Ahora muchos se visten de payasos, y lo peor, es que creen serlo. No todos logran amenizar y divertir a chicos y adultos en un cumpleaños, y es que muchas veces, los espectáculos no son idóneos para los pequeños y no enseñan ni difunden el mensaje necesario.
Ser payaso, es algo más. Y es que debe tener carisma y características de un niño. Su gracia, su alegría, su dulzura y ternura, su cariño y sus travesuras.
Cuando veo uno de ellos, es imposible no recordarlo. Fui su eterna admiradora. Adoraba a ese payaso con pasión, lo sigo amando en el recuerdo. Era tanto lo que transmitía, que podías pasar fácilmente de la alegría a la tristeza. No dejaba de ver el espacio de la pequeña pantalla que dedicaba a los más pequeños de las casas, y es que lograba ensimismarte con aquella admirable actuación, capaz de llevarte, como un protagonista más, por las historias que contaba, y sentirlo como un amigo con tus mismas emociones y la de todos los que lo disfrutábamos. 

Erdwin Juventino  Fernández Sánchez, nació en Camagüey el 29 de enero de 1928 y falleció en La Habana el 23 de octubre de 1997. Actor de la televisión, la radio, el cine, el teatro y el circo.
Este 29 de enero de 2019, distingo a este espacio para homenajearlo en sus 91 años de nacimiento.
Desde que estudiaba en el bachillerato comenzó a trabajar en algunas obras de teatro dirigidas por Luis Martínez Casado, y ya, en la enseñanza superior se incorpora al grupo de Teatro Universitario. Participó en tareas culturales del Ministerio de Educación como director artístico y en un grupo de titiriteros que realizaba funciones al aire libre. A finales de la década del 70 forma parte del grupo Teatro Estudio que dirigía Raquel Revuelta y en el que estuvo actuando bajo la dirección de Héctor Quintero.

Con actores de Alegrías de Sobremesa
La Tremenda Corte
Sus actuaciones radiales son recordadas en el programa de “La tremenda corte” (1942). Formó parte del elenco del popular  “Alegrías de Sobremesa” donde encarnó varios papeles que siempre recordamos como es el del niño Adolfito, que con su sobrada técnica lograba una voz infantil, o el del anciano jocoso Gervasio  
                                               Escobar y Campanario.

Las Aventuras de Juan Quin Quin
  En el cine logró una representación notable en la película de Julio García Espinosa,  “Las Aventuras de Juan Quin Quín”  junto a Julito Martínez. También su voz figuró en el popular dibujo animado de Juan Padrón, “Elpidio Valdés contra dólar y cañón” haciendo el doblaje del personaje de “Oliverio”.
En la década de los 50 le da vida a la figura del payaso en la televisión, el que le va a otorgar una grandísima popularidad y un sitio destacado en la cultura por su humanismo, ternura, amor y enseñanza. Por primera vez aparece en una transmisión infantil televisiva con el nombre de Chiquilín,  y poco a poco fue convirtiéndose en el inmortal Trompoloco.
Pasaron varios años para que obtuviera gran aceptación por todos, especialmente por los niños. Fue capaz, con su adaptación en la pequeña pantalla, de ganarse la acogida en todos los hogares, y el aplauso a su maravillosa capacidad de escribir e improvisar sus textos haciendo de Trompoloco, un clown diferente, genuino, adorable.
A diferencia de otros, en que la verdadera identidad del artista queda
oculta tras el disfraz, Erdwin lo representaba en su propia piel, en su cuerpo y alma, entregando su buena voluntad, disciplina, profesionalismo y valores humanos que siempre lo caracterizaron.


Dirigió, escribió y actuó en numerosas emisiones infantiles de la televisión cubana. En 1962, fue el creador y el director del gustado programa infantil “Amigo y sus amiguitos”  y que junto a Nilda Collado, su esposa, y Consuelito Vidal ponían las voces e interpretaban canciones. En “Yerma”, de Federico García Lorca, en el espacio de Teatro ICR donde promovían obras de la literatura universal adaptadas a la pantalla chica.

Así mismo interpretó a humorísticos como el de Paco, un anciano ferroviario jubilado que lo convirtió en Presidente de Honor del Comité de Jubilados y Pensionados de la División de Occidente de Ferrocarriles de Cuba. Además, recibió un carné banda roja que lo acreditaba como funcionario de alta jerarquía del sector y las Columnas de plata, distinción que se entregaba a los ferroviarios con más de 25 años de trabajo.
En los años 80, junto al Circo Nacional de Cuba hizo una gira por varios países de América Latina para aprender cómo era la vida de los artistas circenses. A su regreso, y la experiencia acumulada en este recorrido, escribió el libro “Cuentos de payasos”, dirigido principalmente a los infantes.   Más adelante vieron la luz otros títulos como “La carpa azul” y “Las dos botellas”. 

Trompoloco, interpretado magistralmente por Erdwin Fernández logró transmitir conmoción y ternura a través de sus canciones. De  “La muñeca fea” expresó: “esa canción me daba la oportunidad de plantearles a los niños lo complejo que es la belleza, para concluir que lo bello es lo que realmente nos hace feliz y que uno debe olvidarse de los cánones establecidos”. También la pieza “Di por qué”, que se convirtió en un himno infantil en nuestro país. Ese diálogo musical con la abuela emocionaba a todos.
Esas composiciones decían mucho del histrionismo y la belleza artística de Erdwin.  Creía que la labor de los payasos no es exclusivamente para hacer reír, para él, además, servía para estimular el pensamiento y la reflexión y así poder recuperar los valores del hombre, como la humildad, el altruismo, la generosidad, la cortesía, el respeto y la honradez.  
El Concurso Nacional de Payasos Erdwin Fernández in memoriam, organizado por el Círculo de Payasos de Cuba, el Circo Nacional y el Consejo Nacional de las Artes Escénicas nació como festival en el 2008 en Cienfuegos. Desde el 2010 se estableció como concurso con el objetivo de conocer los nuevos payasos y el desarrollo de esta expresión artística en el país, y asimismo rendirle homenaje al gran maestro del circo en Cuba.

La Carpa Trompoloco, orgullo del arte circense cubano, fue fundada en el 2005 y tiene capacidad para 2 000 personas. Su nombre perpetúa a Erdwin Fernández  y su Trompoloco, sede oficial del Circo Nacional de Cuba y del Festival Internacional de Circo "CIRCUBA”.  
En este lugar se presentan espectáculos y conciertos artísticos de variados formatos y ha sido visitada por prestigiosas personalidades como la vedette Rosita Fornés, Andrés Atayde dueño del circo homónimo mexicano, Anna Gasser directora del Silver Circus australiano, Yves Sheriff, director de casting del Cirque du Soleil en Canadá, entre otros.
Se reinauguró en el 2015 luego de una reparación capital y se le incorporó, por primera vez en la historia, un sistema de climatización para un mejor confort.

Manifestaciones de algunos amigos de Erdwin:
“…el gran mérito de Erdwin fue sacar al payaso del circo y llevarlo al teatro y la televisión”. -Juan Vilar
“...cuántos años hace que Erdwin Fernández ya no está con nosotros y todavía cuando vamos a hablar de Erdwin Fernández, decimos Trompoloco”. - Enrique Molina
"Animar, recitar, cantar, conversar, dramatizar con aquel payaso simpático, gran creación de Erdwin. Todo una gran escuela". - Carmen Solar
“Trabajé con Erdwin Fernández que para mí fue el mejor director de radio que he tenido. Con Erdwin aprendí muchísimo.” - Fela Jar

Algunas expresiones del propio Erdwin:
“a la hora de decidir ante la rigidez de las ciencias exactas, escogí lo más inexacto y me quedé con el Teatro Universitario. Sería actor”.
“En nuestra profesión nunca se llega, siempre hay que estar indagando, buscando, estudiando.”
"Las veces que voy a actuar para hacer el personaje no sé cómo lo voy a interpretar hasta que me maquillo, me pongo la nariz y los zapatones, brota la voz, emergen las palabras y me transformo en Trompoloco. Es un encantamiento".
"Cuando quería discutir cuestiones estéticas con los niños, las discutía; cuando quería hablar sobre el comportamiento humano, de los valores con los niños, lo hacía, solo dependía de la inquietud que tuviera en ese momento. Trompoloco soy yo". 
 “…no pierdan la niñez. Es el momento más hermoso en la vida del hombre, es lo que se recuerda para toda la vida”.
 
Enseñó a varias generaciones a pensar; mientras nos cantaba una canción o narraba un cuento a través de la pantalla televisiva. Nos concedió amor y sabiduría. Y así crecimos, amándolo.
No sólo fue un magnífico actor, fue también un extraordinario ser humano, dos aspectos de su naturaleza que no podía apartar la una de la otra; y que siempre se vieron reflejadas en su respeto, solidaridad, tenacidad y entrega de valores humanos ante cada función y ante cada niño, a los que dedicó casi toda su vida y que tanto reverenció y admiró.
Logró con su magistral desempeño, inmortalizarlo. Y es que Trompoloco, siempre eterno, es el payaso de todos.

sábado, 19 de enero de 2019

En La Habana, una catedral teje su historia



Su fachada… “música convertida en piedra”
-       Alejo Carpentier

 Impresiona su majestuosidad. Estremece su historia. Atrapa su exquisita belleza arquitectónica.
La Catedral de San Cristóbal de La Habana es uno de los lugares más concurrido y más famoso de la capital. Un sitio de ineludible visita.
Iglesia católica bajo la advocación de la Virgen María de la Inmaculada Concepción y es la Catedral de la Arquidiócesis de La Habana. Se encuentra ubicada en La Habana Vieja, en el Centro Histórico de la Ciudad.
La construcción del templo se realizó entre 1748 y 1777 por los padres jesuitas los que instalaron un colegio de misioneros de los Hijos de San Ignacio, que se terminó en 1767.
En 1777 se inaugura el santuario, el que se dedicó desde su inicio a la Virgen María de la Concepción Inmaculada, cuya imagen es visible en el Altar Mayor.
Transcurrió más de una década para que comenzara el proceso de convertir el antiguo oratorio en Catedral de La Habana, lo que ocurrió en 1789.
Con el obispado de Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa, se realizaron reformas significativas que incluyó la eliminación de adornos, estatuas y altares por considerarlos de mal gusto, y fueron sustituidos por cuadros de óleo que en su mayoría eran copias de originales. Se reemplazó el piso de piedras por uno de mármol blanco y negro, el que mantiene actualmente. 
Entre 1946 y 1949 también se renovaron sus techos por uno de piedra con forma de bóveda, gracias a eso tuvo más iluminación, ventilación, seguridad y belleza. En etapas posteriores también fue objeto de otras modificaciones en su interior.
Su arquitectura de estilo barroco, es considerada de la corriente toscana, por sus dos torres campanarios laterales. Su templo forma un rectángulo de 34 metros de ancho por 36 de largo. Posee tres naves y ocho capillas contiguas, divididas por gruesos pilares. 
Las esculturas y la orfebrería del altar y del altar mayor estuvieron a cargo del italiano Bianchini, y se realizaron en Roma en 1820 bajo la dirección del  afamado escultor español Antonio Solá.  Tras el altar se puede observar tres frescos originales del pintor italiano Perovani. Y las pinturas interiores las realizó el pintor francés Jean-Baptiste Vermay.
Una de las capillas, la de Nuestra Señora de Loreto, tiene una entrada independiente. Su cúpula, que está por debajo de las torres laterales, se aprecia desde los edificios aledaños con un intenso color naranja. 
A un costado de la nave central de la iglesia se puede ver la imagen de San Cristóbal, que en griego significa “Portador de Cristo, uno de los cuatro santos protectores y que es el patrón de la ciudad de La Habana. En las religiones afrocubanas, San Cristóbal se ha sincretizado con el orisha Aggayú Solá, deidad protectora de los débiles, sus creyentes también asisten a rendirle culto.
En su interior se han descubierto tumbas de obispos y personajes ilustres de la ciudad y de Cuba, firmas de miles de manos sobre las paredes, huellas de la esclavitud y el arte de la época.
La Catedral de La Habana está abierta y recibe a visitantes sean religiosos o no, de Cuba y del mundo, a todo el que con respeto y devoción asisten a rezar, a meditar o a recrear y admirar las valiosas obras que atesora a lo largo de siglos de existencia.
Las misas, bautizos, bodas, ceremonias oficiales de la arquidiócesis,  y otras celebraciones que allí se realizan, alcanzan un gran valor religioso e histórico, y es que este lugar se ha convertido en símbolo de la ciudad. Admirado por sus fotografías, dibujos, pinturas, referencias históricas, literarias, cinematográficas y su impresionante hermosura interior.
 Su fastuosa fachada, esculpida en piedra, se considera una de las más lindas entre los códigos del barroco en América. Igualmente sirvió de modelo a seguir para muchas de las fachadas de los palacios coloniales habaneros.
Con sus planos cóncavos y convexos y sus admirables columnas, estremece al ser observada desde cualquier ángulo. Su diseño adquiere asombrosos contrastes de luz y sombra que son favorecidos por el clima tropical. Se ha dicho de su estilo, con auténtica poesía, que su cornisa se encrespa, y sube y baja con la ligereza de una ola de mar, como lo hace en ese edificio. La Plaza donde está situada, y a la que le da su nombre, pareciera por su ubicación que es una plaza cerrada, sin que lo esté realmente.
Alejo Carpentier decía que su fachada era “música convertida en piedra” y José Lezama Lima, afirmaba que con sus curvas, remedaba el oleaje marino.

Caminar por la Habana Vieja y admirar esa maravillosa iglesia, exclusiva del período colonial, es convivir con la tradición de la ciudad  y conocer la identidad de nuestro pueblo, sus costumbres y su cultura. Es poder ilustrar nuestra historia a los que la visitan. 
Es perpetuar su leyenda, su encanto, sus misterios y su distinción.