sábado, 19 de enero de 2019

En La Habana, una catedral teje su historia



Su fachada… “música convertida en piedra”
-       Alejo Carpentier

 Impresiona su majestuosidad. Estremece su historia. Atrapa su exquisita belleza arquitectónica.
La Catedral de San Cristóbal de La Habana es uno de los lugares más concurrido y más famoso de la capital. Un sitio de ineludible visita.
Iglesia católica bajo la advocación de la Virgen María de la Inmaculada Concepción y es la Catedral de la Arquidiócesis de La Habana. Se encuentra ubicada en La Habana Vieja, en el Centro Histórico de la Ciudad.
La construcción del templo se realizó entre 1748 y 1777 por los padres jesuitas los que instalaron un colegio de misioneros de los Hijos de San Ignacio, que se terminó en 1767.
En 1777 se inaugura el santuario, el que se dedicó desde su inicio a la Virgen María de la Concepción Inmaculada, cuya imagen es visible en el Altar Mayor.
Transcurrió más de una década para que comenzara el proceso de convertir el antiguo oratorio en Catedral de La Habana, lo que ocurrió en 1789.
Con el obispado de Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa, se realizaron reformas significativas que incluyó la eliminación de adornos, estatuas y altares por considerarlos de mal gusto, y fueron sustituidos por cuadros de óleo que en su mayoría eran copias de originales. Se reemplazó el piso de piedras por uno de mármol blanco y negro, el que mantiene actualmente. 
Entre 1946 y 1949 también se renovaron sus techos por uno de piedra con forma de bóveda, gracias a eso tuvo más iluminación, ventilación, seguridad y belleza. En etapas posteriores también fue objeto de otras modificaciones en su interior.
Su arquitectura de estilo barroco, es considerada de la corriente toscana, por sus dos torres campanarios laterales. Su templo forma un rectángulo de 34 metros de ancho por 36 de largo. Posee tres naves y ocho capillas contiguas, divididas por gruesos pilares. 
Las esculturas y la orfebrería del altar y del altar mayor estuvieron a cargo del italiano Bianchini, y se realizaron en Roma en 1820 bajo la dirección del  afamado escultor español Antonio Solá.  Tras el altar se puede observar tres frescos originales del pintor italiano Perovani. Y las pinturas interiores las realizó el pintor francés Jean-Baptiste Vermay.
Una de las capillas, la de Nuestra Señora de Loreto, tiene una entrada independiente. Su cúpula, que está por debajo de las torres laterales, se aprecia desde los edificios aledaños con un intenso color naranja. 
A un costado de la nave central de la iglesia se puede ver la imagen de San Cristóbal, que en griego significa “Portador de Cristo, uno de los cuatro santos protectores y que es el patrón de la ciudad de La Habana. En las religiones afrocubanas, San Cristóbal se ha sincretizado con el orisha Aggayú Solá, deidad protectora de los débiles, sus creyentes también asisten a rendirle culto.
En su interior se han descubierto tumbas de obispos y personajes ilustres de la ciudad y de Cuba, firmas de miles de manos sobre las paredes, huellas de la esclavitud y el arte de la época.
La Catedral de La Habana está abierta y recibe a visitantes sean religiosos o no, de Cuba y del mundo, a todo el que con respeto y devoción asisten a rezar, a meditar o a recrear y admirar las valiosas obras que atesora a lo largo de siglos de existencia.
Las misas, bautizos, bodas, ceremonias oficiales de la arquidiócesis,  y otras celebraciones que allí se realizan, alcanzan un gran valor religioso e histórico, y es que este lugar se ha convertido en símbolo de la ciudad. Admirado por sus fotografías, dibujos, pinturas, referencias históricas, literarias, cinematográficas y su impresionante hermosura interior.
 Su fastuosa fachada, esculpida en piedra, se considera una de las más lindas entre los códigos del barroco en América. Igualmente sirvió de modelo a seguir para muchas de las fachadas de los palacios coloniales habaneros.
Con sus planos cóncavos y convexos y sus admirables columnas, estremece al ser observada desde cualquier ángulo. Su diseño adquiere asombrosos contrastes de luz y sombra que son favorecidos por el clima tropical. Se ha dicho de su estilo, con auténtica poesía, que su cornisa se encrespa, y sube y baja con la ligereza de una ola de mar, como lo hace en ese edificio. La Plaza donde está situada, y a la que le da su nombre, pareciera por su ubicación que es una plaza cerrada, sin que lo esté realmente.
Alejo Carpentier decía que su fachada era “música convertida en piedra” y José Lezama Lima, afirmaba que con sus curvas, remedaba el oleaje marino.

Caminar por la Habana Vieja y admirar esa maravillosa iglesia, exclusiva del período colonial, es convivir con la tradición de la ciudad  y conocer la identidad de nuestro pueblo, sus costumbres y su cultura. Es poder ilustrar nuestra historia a los que la visitan. 
Es perpetuar su leyenda, su encanto, sus misterios y su distinción.

sábado, 5 de enero de 2019

La más antigua madre nutricia cubana, ejemplo de lucha y sabiduría



“... toda universidad ha de ser,  no madre arcaica, que de un pecho da griego y protoplasma de otro, sino seno moral, que críe, a leche fresca, hombres felices”. 
 -  José Martí


Es imposible pasar por delante de esa insigne escalinata y no sentir un gran deseo de subirla y un profundo orgullo cubano. Es ilusorio no quedar atrapado por la imponente fortaleza y belleza que a la primera impresión te resulta la escultura Alma Mater, que en lo alto de la colina, te abre sus brazos en bello gesto de acogida.

O sentir la añoranza de aquellos momentos, en que, junto a compañeros de juventud participamos en una marcha, compartimos una concentración, cantamos y vibramos ante un concierto, o simplemente, en algún instante, ser un humilde testigo cuando una pareja de novios depositaba su ramo de flores ante el busto de Mella, que situado en el parque que antecede el recinto, forma parte de su historia y de su lucha.

La UH es una institución, perteneciente al  Ministerio de Educación Superior (MES), que acumula una gran riqueza histórica y científica. Muchos y diversos han sido los graduados durante sus largos años de existencia, y que la ha hecho merecedora del reconocimiento, tanto nacional como internacionalmente, por la calidad de su enseñanza y los altos grados científicos que ha formado en sus aulas.

La Universidad de La Habana se fundó el 5 de enero de 1728 por los frailes dominicos de la Orden de Predicadores en el Convento de San Juan de Letrán y fue la primera universidad de Cuba, la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana. Es la universidad más antigua de Cuba y una de las primeras de América.

La mayoría de su arquitectura es ecléctica con componente neoclásico, como símbolo de modernidad. Muchas de sus facultades, a las que su acceso es por pequeñas escalinatas, parecen un templo grecorromano, que al ejecutarlos, aunque en tiempos diferentes, se mantuvo una similitud.

En su primera etapa fue nombrado al fray Tomás Linares del Castillo como su primer rector el que estaría al frente de las primeras facultades: Artes y Filosofía, Teología, Cánones, Leyes y Medicina.

En enero de 1733 se presentaron los primeros estatutos de la institución y no fue hasta agosto de 1735 que no entraron en vigor. Ellos establecían que la dirección se debía constituir por un rector, un vicerrector, cuatro conciliarios, un maestro de ceremonias y un secretario. Y las elecciones para estos cargos se harían anualmente. En este primer tiempo se destacó el importante catedrático Tomás Romay, autor de notables indagaciones en el campo de la medicina y la biología.

La Universidad de San Gerónimo de la Habana pasó a ser una institución laica después de un proceso de reformas, y cambia su nombre en 1850 por el de Real y Literaria Universidad de La Habana. En esta segunda época funda y rige el Museo de Historia Natural y el Jardín Botánico Nacional, desarrollando de esta manera el desarrollo científico de la misma. Contaba en ese momento con las facultades de Jurisprudencia, Medicina, Cirugía y Farmacia.

En estos primeros tiempos pasaron pos sus aulas destacadas figuras como Carlos Manuel de Céspedes, Antonio Bachiller y Morales, Felipe Poey, Francisco de Arango y Parreño que ayudaron a formar un pensamiento nacional y que llevaron a las nuevas generaciones a implicarse en ideas revolucionarias.

El asesinato de ocho estudiantes de medicina en 1871 acusados con pruebas y testimonios falsos constituyó un hecho trascendental que llega hasta nuestros tiempos. Hoy, los estudiantes universitarios junto a todo el pueblo de Cuba rinden sentido homenaje a aquellos mártires. En estos días los hemos vuelto a recordar con profunda tristeza viendo las conmovedoras escenas de la película cubana Inocencia.
 Otro acto importante de aquellos tiempos fue la graduación de la primera mujer, Mercedes Riba, el 23 de septiembre de l885.

En 1899 se le dio facultades al rector para resolver todos los problemas que la administración española había dejado en la Universidad. Se iniciaba la tercera etapa, convirtiéndose entonces en Universidad de La Habana.
En este período se aplican en el centro las más modernas ideas docentes de la época llevando a cabo el Plan Varona, programa encaminado a reformar la enseñanza secundaria y universitaria en nuestro país durante la ocupación militar de Estados Unidos, y que le fuera encargado a Enrique José Varona por el gobernador militar de Cuba, Leonardo Wood. Y sobre el objetivo del mismo expresó Varona: “…buscaba un cambio radical tanto en la manera de enseñar y de aprender como en las materias de estudio y enseñanza”.  “He pensado que nuestra enseñanza debe cesar de ser verbal y retórica para convertirse en objetiva y científica”.

El 1 de mayo de 1902 comenzó el traslado de la Universidad a la Colina de Aróstegui, conocida también como la "Loma de la pirotecnia", y ubicada en el Vedado pues las condiciones estructurales del edificio de San Juan de Letrán no eran las mejores.
En este tercer período ocurren hechos transcendentales para la historia universitaria. Se funda la Federación Estudiantil Universitaria, el pronunciamiento de los discursos de José Antonio Echeverría, el descenso por la escalinata de la Generación del Centenario en su histórica Marcha de las Antorchas y el valor demostrado por sus estudiantes, son algunos de los sucesos que marcan su tradición.

La Federación Estudiantil Universitaria fue fundada en diciembre de 1922 por Julio Antonio Mella. Las primeras manifestaciones estudiantiles en el ámbito universitario, tuvieron un carácter puramente docente, y luego fueron por la liberación nacional.

Un significativo número de estudiantes de la UH tomó parte activa en las luchas estudiantiles. El pensamiento martiano y el pensamiento marxista coinciden en el movimiento de lucha y reforma universitaria. Hay que destacar la figura de su gran impulsor, y más tarde fundador del Partido Comunista, Julio Antonio Mella, que convencido de que no había reforma universitaria sin revolución se entrega a la lucha.
Se crea el primer Directorio Estudiantil Universitario, iniciando así una forma de expresión política autónoma de los estudiantes. Uno de sus fundadores fue Antonio Guiteras, figura destacada del movimiento revolucionario de los años 30. El joven dirigente político revolucionario realizó algunas acciones armadas urbanas y rurales contra Machado y planificó un plan de asalto al Cuartel Moncada, también sostuvo una intensa lucha contra Grau y otros elementos de derecha que fueron adoptando posiciones cada vez más reaccionarias, y contra Batista, en aquel entonces jefe de las Fuerzas Armadas.
Antes del golpe de Batista, el 10 de marzo de 1952, el movimiento estudiantil de la Universidad, había transitado por una profunda crisis debido a la corrupción y politiquería de sus dirigentes, y algunos estudiantes se opusieron a esa situación imperante y trataron de rescatarlo y depurarlo para colocarlo a la altura de sus tradiciones de lucha, transformándolo en el principal escenario de lucha política contra Batista. Aunque en ese momento el Movimiento Estudiantil era muy diverso ideológicamente, la antipatía hacia el régimen batistiano es el factor principal para agruparse.

José Antonio Echeverría, un joven de carácter alegre y valor temerario, asume, en 1954, la secretaría general de la FEU, entrando la organización en un nuevo ciclo de esplendor, a la altura de la de Mella y sus sucesores. José Antonio gozaba de popularidad y admiración entre sus compañeros por su integridad y valentía. Sus acciones en combate frontal contra la tiranía imperante, pasaron a la historia de nuestro país y del movimiento estudiantil cubano y la Federación Estudiantil Universitaria hasta su prematura muerte, en los sucesos del 13 de marzo de 1957, día en que se intentó ajusticiar al tirano Batista en su propia madriguera, como leería en histórica alocución al pueblo de Cuba, minutos antes de caer acribillado a balazos en las cercanías de la escalinata universitaria, escenario principal de sus luchas.
“Esta universidad de hoy, este estudiantado, estas filas nutridas de jóvenes aquí presentes, nos están diciendo que tenemos derecho a sentirnos satisfechos un día como hoy, y que estamos honrando de manera digna, de la única manera digna con que se puede honrar a los muertos, así estamos honrando a José Antonio Echeverría y a todos los que cayeron aquel 13 de marzo…” (Discurso de Fidel Castro el 13 de marzo de 1962, en la Universidad de La Habana).

A los estudiantes universitarios les ha correspondido el privilegio de marchar siempre a la vanguardia; con anterioridad al triunfo revolucionario en 1959 levantaron su voz para denunciar crímenes y atropellos. Hoy, responsables de la historia de su propio movimiento estudiantil garantizan la continuidad de sus luchas y conquistas.

En 1928 La Habana fue sede de la VI Conferencia Panamericana a la que asistirían mandatarios y representantes de países del continente americano,  entre ellos el presidente estadounidense Calvin Coolidge, por este motivo el presidente Gerardo Machado inauguró varias obras, entre ellas la escalinata de la Universidad de La Habana, que estaba pendiente de ejecutarse y que se inaugura el 17 de enero de 1928. Comienza en la explanada que está frente al edificio del rectorado y termina en la calle San Lázaro. Consta de 88 escalones y 4 tramos de descanso.
En 1933 el Gobierno de los Cien Días, presidido por Ramón Grau San Martín le concedió la autonomía universitaria, dándole cumplimiento a una de las demandas de los estudiantes desde que se iniciara la reforma en 1923 por Julio Antonio Mella.
 Después del Triunfo de la Revolución de 1959 se reabrieron las puertas de la Universidad de La Habana, que estuvieron cerradas por 3 años. A partir de entonces todo el pueblo tiene acceso a la enseñanza en ese recinto y con la Reforma Universitaria de 1962 se depura al estudiantado y al claustro seguidor de la dictadura de Fulgencio Batista.  Asimismo se pone la ciencia en el eje de la enseñanza universitaria.
 A partir de sus objetivos en la enseñanza superior de la Isla nacieron el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, el de Ciencias Médicas, el Superior Pedagógico, el de Ciencias Agropecuarias y las ciencias agropecuarias de Pinar del Río y Matanzas. También los programas de doctorado y otra generación de estudiantes universitarios que le dieron un sitial en la historia.
Consta de 18 facultades, 5 filiales y 20 centros de investigación en diferentes campos, cátedras, museos y publicaciones. Ofrece un Bachiller en Ciencias y un Técnico Medio en Lengua China, en el Instituto Confuccio adscrito a la Universidad de La Habana, 23 programas de doctorados y 68 de maestrías. Posee convenios de intercambio académico con muchas universidades extranjeras y cubanas, firmándose 398 convenios internacionales y la pertenencia a 43 redes académicas y científicas. Cuenta con una matrícula superior a los 24 247 estudiantes distribuidos en 32 carreras y 4 081 profesores, de los cuales 693 son Doctores en Ciencias y 340 son máster. Ha formado alrededor de 1560 jóvenes de países del tercer mundo, representando a 65 naciones.

Algunos nombres de rectores que dirigieron la UH: Juan Marinello, que fue su primer rector tras el triunfo revolucionario en 1959, José Millar Barruecos, Hermes Herrera, José Eustaquio Remedios, Fernando Rojas Ávalos, Armando Pérez, Juan Vela Valdés, Rubén Zardoya, Gustavo Cobreiro, por último, en el reciente 2018, fue nombrada la doctora Miriam Nicado García siendo la primera mujer en asumir dicha responsabilidad.
Foto: Roberto Chile
Contó entre sus alumnos y profesores destacados con Félix Varela, Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, José Antonio Echevarría, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Ramiro Guerra, Enrique José Varona, Eduardo Chibás, Manuel Moreno Fraginals, Emeterio Santovenia, Felipe Poey, Carlos Juan Finlay, Fidel Castro Ruz.

Honor merece el paso por la UH del guía de la Revolución Cubana Fidel Castro. Ingresó a la Facultad de Derecho en 1945 y allí profundizó su formación política y de hombre de leyes que materializó para Cuba y el mundo, defendiendo las causas justas en el bufete ubicado en Tejadillo 57, en La Habana Vieja, donde ejerció como abogado entre 1950 y 1952; y sirviéndole para pronunciar su histórico alegato de autodefensa conocido como La Historia me Absolverá, que valió para iniciar nuevas e importantes medidas en beneficio social para el pueblo cubano, así como en los escenarios internacionales al desarrollo y la paz de los pueblos más desfavorecidos y la integración regional. La Universidad le sirvió además de tribuna para dirigirse siempre a los jóvenes.
Su legado queda históricamente en la cátedra dedicada al estudio de su pensamiento y su obra, en las imágenes que prueban su paso por la insigne institución, y sobre todo, en los estudiantes, continuadores de sus ideales.
Mostró su ejemplo y convicción cuando dijo: “Fue un privilegio ingresar en esta universidad también, sin duda, porque aquí aprendí mucho, y porque aquí aprendí quizás las mejores cosas de mi vida; porque aquí descubrí las mejores ideas de nuestra época y de nuestros tiempos, porque aquí me hice revolucionario, porque aquí me hice martiano y porque aquí me hice socialista”.

Preside la escalinata una escultura que resultó emblemática de la institución. La efigie Alma Mater, realizada en 1919 por el artista checoslovaco radicado en Cuba, Mario Karbel. La obra, que con los brazos abiertos da la bienvenida a los estudiantes, fundida en bronce e inspirada en dos cubanas: Felicia Villalón, joven de 16 años, para la cabeza, el rostro y el cuello, y en una habanera mestiza de constitución madura y maciza, para el resto del cuerpo. En los costados del trono de bronce en que aparece sentada, el escultor dejó grabadas en bajorrelieve figuras alusivas a las artes y las ciencias que allí se enseñaban, representadas por diosas con objetos que identifican la ciencia o arte en cuestión.
El término de Alma Máter, madre nutricia, se aplica a las universidades para expresar que las mismas son madres que nutren de conocimientos, cultura y espíritu profesional.
En octubre de 1906 se inició la edificación del Aula Magna y se inaugura en 1911 después de concluida su construcción. Los interiores del edificio, en donde reposan los restos del pensador cubano Félix Varela, fueron decorados por el pintor cubano Armando Menocal y Menocal con 7 grandes frescos que representan la Medicina, las Ciencias, las Bellas Artes, el Pensamiento, las Artes Liberales, las Letras y el Derecho, rindiendo homenaje a profesores cubanos ilustres que se destacaron en la historia científica de la Universidad. Simbólicamente se seleccionó una figura destacada por cada profesión y cuatro lemas en latín, inscritos con letras doradas a ambos lados del escudo nacional, completan la decoración.

En 1936 se inicia la construcción de un nuevo edificio para la Biblioteca de la Universidad, lo que se hizo necesario debido a su crecimiento, y se inaugura en 1937. En su vestíbulo una tarja de mármol reproduce el pensamiento: "Tú das los consuelos; tú das el descanso a la preocupación; tú eres la medicina del mal". En 1961 toma su nombre actual de Biblioteca Central "Rubén Martínez Villena", y en 1962 se convoca a un concurso para erigir el busto que se encuentra en el vestíbulo de la misma.

La UH cuenta también con un estadio en donde se celebran los juegos deportivos universitarios con más tradición en el continente, los "Juegos Caribes" de los que han surgido destacados deportistas conocidos por sus resultados internacionales. Atendiendo a esa tradición deportiva, en los planes de estudios de todas las Facultades la asignatura de Educación Física es obligatoria durante al menos dos años.

Por la Ley de 11 de agosto de 1919 la Universidad de la Habana quedó autorizada para otorgar grados académicos honoríficos denominados por tradición Doctor Honoris Causa. Tal potestad quedó recogida asimismo en los Estatutos Universitarios de 1942 y posteriormente en la Ley de Reforma Universitaria, de 1960. La Ley del Sistema de Condecoraciones y Títulos Honoríficos (Ley número 17, de 28 de junio de 1978) derogó toda la legislación honorífica universitaria, pero su fuerza es tal que aún hoy, con poco rigor normativo, se continúan otorgando los títulos Doctor Honoris Causa, así como casi todas las instituciones universitarias del país, aún sin estar autorizadas a ello, conforme el principio de legalidad de la actividad administrativa.

Preserva un rico patrimonio desde su arquitectura, artes plásticas, archivos, documentos históricos, bibliotecas e instrumentos científicos y tecnológicos. Es un lugar orgullo de los capitalinos y de todos los cubanos por mantener, desarrollar y prestigiar sus profundos valores educacionales y éticos-morales. Encargada de custodiar y cuidar estos bienes, así como para conducir y asesorar la gestión de su caudal, fue creada en el 2010 la Dirección de Patrimonio Cultural Universitario.  El 10 de octubre de 1978 fue declarada Monumento Nacional.

Se dio a conocer recientemente que la Universidad de La Habana quedó ubicada entre las 20 mejores universidades latinoamericanas con vistas al año 2019, de acuerdo con el QS University Rankings Latin America. Este lugar otorgado se fundamenta por la calidad del claustro, por los doctorados científicos, los conocimientos, las investigaciones. La relación de los alumnos y profesores, su información visible en internet e intercambios académicos, así como el prestigio académico que se avala a través de encuestas independientes en Cuba y todo el mundo.  Además la coloca entre las 500 mejores de todo el mundo.

En su misión y objetivos actuales prevalece el espacio a la reflexión, la creación de conocimientos científicos y tecnológicos y la formación de valores. De esta manera contribuye a la continuidad histórica de la Revolución Cubana y al enriquecimiento cultural de toda la sociedad.
Es fundamental su empeño para jugar un papel principal en el desarrollo, difusión y aplicación de las ciencias sociales, naturales, económicas y exactas y en la formación de profesionales, basándose en los principios éticos de nuestra patria y protagonista importante de la Revolución.

sábado, 29 de diciembre de 2018

Distinguida fortaleza seduce con su historia




Volver al Nacional, emblema de la hostelería cubana, supone un privilegio para los huéspedes y un íntimo deseo de todos…
-       Eusebio Leal Spengler


  De muy joven solía visitarlo. Vivía a solo unos metros del Vedado, por lo que, generalmente, frecuentaba los lugares que se encontraban en el perímetro. Recuerdo con mucho agrado, cuando en su acogedora y amplia terraza, saboreaba un buen café, un refresco o un rico coctel. Las veces que disfruté de la piscina, del restaurante, de sus lindos jardines, o en las noches, de su elegante cabaret Parisién.
Volví a frecuentarlo unos años después, con mis hijos. Carla cumplía 15 años y Eduardo, ya fotógrafo, le haría las fotos quinceañeras en ese hermoso lugar. Y todavía, en ocasiones, para asistir al encuentro de un amigo o de alguna actividad relacionada con el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.
Foto: Alberto Borrego
Lo cierto es, que en cualquiera de los momentos que he acudido, ha estado colmado de turistas o de personalidades, reafirmando de esta manera, ser el hotel insigne del turismo en Cuba. Símbolo de cubanía y tradición, e igualmente distintivo de La Habana.

El Hotel Nacional de Cuba fue fundado el día 30 de diciembre del año 1930, está ubicado en el centro del Vedado, Municipio Plaza de la Revolución, La Habana, frente al Malecón habanero.
La cena del día de la inauguración fue a las 9 y 30 de la noche, y como dato curioso no había negros entre los empleados, lo cual muestra el nivel de discriminación en esa época.
El menú degustado esa noche consistió en: Cocktail Presidente, Cestico de frutas cubanas, Filete de pargo Souté Brethone, Pechuga de pavito asada, Habas de lima, Boniatos confitados, Ensalada mixta, Pastel de manzana a la moda, Café, Sautemes y Tabacos.
Su vistoso diseño arquitectónico es de estilo ecléctico, Art Decó y morisca y muestra lo Neoclásico y Neocolonial, con detalles californianos de siglos atrás. La belleza de sus pisos, techos y todo el ambiente del inmueble, lo hizo acreedor del 2do. Premio en el Salón Internacional de Arquitectura e Ingeniería en el año 1994 y Premio de Arquitectura e Ingeniería de la Ciudad, en la categoría de Rehabilitación en el 1998.

La zona donde está asentado se le llamó, en el período colonial, Monte Vedado, pues el Gobierno español prohibía que se abriesen caminos hacia la playa. Uno de sus salones hoy lleva el nombre de “Sala Vedado”. Su cimentación se realizó sobre la Loma de Taganana, nombre con que se conoció la cueva que está debajo, y con el que así se bautizó otro de sus locales: el salón Taganana.
Su edificación constituyó una estrategia para defender militarmente a La Habana de corsarios y piratas, posteriormente del ataque que sufrió en 1933 con el atrincheramiento de los oficiales del Ejército del presidente Gerardo Machado, y más adelante la conocida Crisis de los Misiles, de octubre de 1962. Construcciones de protección y defensa, torreones, refugios y el emplazamiento de la Batería de Santa Clara, ocupan los jardines de la institución, y que junto a La Habana Vieja, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982. De esta técnica defensiva actualmente se exhiben en el jardín dos cañones: el “Krupp” y el "Ordóñez", siendo este último el más grande del mundo en su época.

Esta majestuosa entidad es Monumento Nacional desde el 4 de mayo de 1998, reconociendo así, oficialmente, su valor artístico e histórico.  En 1996, recibió en París el Trofeo de Oro Europa a la Calidad, que le entregó el Club Office de España. En el 2001 se le concedió la categoría de Hotel Museo y ese mismo año le fue otorgada la Bandera de la Ciudad y la Giraldilla, el más alto galardón que confiere La Habana.
 El Nacional es un clásico del sector turístico, y así lo certifica la entrega anual, desde el 2004, del Premio que lo acredita Hotel líder de Cuba, por World Travel Awards y Premio por la Excelencia 2010, conferido por la agencia de viajes Thomas Cook. Considerado, además, uno de los 25 Hoteles Palacios del Mundo. Con salas, jardines y más de 100 composiciones patrimoniales que incluyen pinturas, relojes, porcelanas, muebles, lámparas, mármoles y otros, que distinguen los años 30, 40 y 50.
En el 2010, el 29 de junio, fue inscrito en el Registro Memoria del Mundo, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Este programa fue creado para preservar y reconocer todas las obras y colecciones del patrimonio documental mundial con un valor excepcional, y por primera vez se le confirió a un hotel.

Auténtico testigo de la estancia de figuras de la política, del comercio y los negocios, la ciencia, el deporte, las artes y la cultura, que con sus visitas han prestigiado su liderazgo dentro del grupo hotelero Gran Caribe. 
Celebridades de la altura de Winston Churchill, primer ministro británico, el embajador ruso Macin Litvinov y la Primera Dama francesa Daniela Miterrand. Alexander Flemming, reconocido científico descubridor de la penicilina. Los escritores Rómulo Gallegos, Ernest Hemingway, Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir.
Jefes de Estado entre los que se encuentran los presidentes chinos Hu Jintao, Jiang Zemin y Xi Jinping; Evo Morales, de Bolivia; Tabaré Vázquez, de Uruguay; Hugo Chávez, de Venezuela; Cristina Fernández, de Argentina; Rafael Correa, de Ecuador; Michelle Bachelet, de Chile; Leonel Fernández, de República Dominicana; y el expresidente norteamericano James Carter.
De la gran lista de artistas, por citar a algunos: Frank Sinatra, Ava Gardner, Johnny Weismuller, María Félix, Jorge Negrete, Marlon Brandon, Rita Hayworth, Mario Moreno (Cantinflas), Errol Flynn, Agustín Lara, Nat King Cole, Robert Redford, Michael Keaton, Danny Glober, Robert de Niro, Johnny Depp. Los directores de cine Steven Spielberg, Oliver Stone, Francis
Ford Coppola, Roman Polanski.
En el deporte, el pentacampeón olímpico de natación Johnny Weissmuller y los peloteros de Grandes Ligas Stan Musial, Micky Mantle o Hank Aaron, el boxeador Rocky Marciano y el triple monarca de los pesos completos, Muhammad Alí.
Mafiosos de la talla de Meyer Lansky y Lucky Luciano. Modelos y diseñadores de moda como Naomi Campbell, Paris Hilton y Pierre Cardin. El cosmonauta ruso Yuri Gagarin, el cantante Michel Legrand y el Premio Nobel de Química, Peter Agre.
De la realeza; el Barón Thyssen Stephen Boonemiza, quien vivió junto a su familia en el hotel desde 1947 hasta 1957, Carlos II de Rumanía, Leopoldo III de Bélgica, el duque de Windsor o Eduardo VIII, Príncipe de Gales y el millonario Nelson Rockefeller Jr.
Asimismo constituyó un refugio a españoles que huían de Franco, a antifascistas franceses y a la célula clandestina de la lucha revolucionaria en los 50. Del mismo modo, en los primeros años de la Revolución fueron hospedadas las alumnas de la Escuela para Campesinas de Montaña Ana Betancourt, que vinieron a La Habana a estudiar corte y costura y a los primeros maestros voluntarios de la Campaña de Alfabetización.

El Hotel contó en innumerables ocasiones con la asistencia del guía histórico de la Revolución Cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro, y de quién diría Antonio Martínez, director del Hotel. “…cada vez que venía, la edificación se llenaba de una energía revitalizante, que sentía desde el primero de los huéspedes hasta el último de los trabajadores. Su presencia se extrañaba cuando se iba. 
En cierta ocasión decidimos exhibir los registros gráficos de esos acontecimientos y la aceptación y el interés del público por la muestra hizo que se quedara expuesta de forma permanente”. “Lo mismo pasó con un cuadro suyo que colocamos en el lobby y que sin preverlo se convirtió en una especie de sitial en el que todo el que pasa se detiene”.
Es un orgullo y un privilegio para los habaneros y cubanos todos, contar con este “castillo encantado”, como lo denominara el célebre escritor, Alejo Carpentier.

Bar Vista al Golfo o Salón de la Fama
Durante años ha mantenido la perfección en los servicios, la eficacia y las actividades características en los diferentes espacios que atesoran su historia. La piscina, sus jardines, sus bares, el Bar Vista al Golfo, también conocido por el Salón de la Fama, el Salón Taganana, habilitado para las conferencias de prensa, con servicio de internet y traducción e interpretación.
Acoge y atiende eventos nacionales e internacionales, conciertos musicales,  presentaciones de libros, exposiciones fotográficas y convenciones de Hombres de negocios. Ejemplo entre muchos está la Conferencia Mundial de Operadores de Transporte Aéreo, que tuvo lugar en 1945, cuando la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) adopta su nombre definitivo. O cuando en cada diciembre se convierte en la sede social más importante del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, un hecho muy especial y esperado por todos.
El Cabaret Parisién, centro nocturno de la instalación, contó en su inicio con una de las mayores atracciones: el órgano acuático o aguas danzantes,  que contemplaba elevaciones de chorros de agua al compás de las notas musicales de un órgano. Luego se incorporaron los cuadros de bailarines que parecían estatuas dentro de la fuente danzaría. Entre las voces que dignificaron  las noches en este cabaret están las de Vic Damone, Nat King Cole, René Cabel, Esther Borja, el cuarteto Los Modernistas, Yma Sumac, Las D’Aida, la Orquesta Aragón, la Orquesta Jorrín, Compay Segundo, Pello el Afrokán  y Alberto Herrero. Amenizaron las noches cubanas producciones como “El fantasma se divierte” dirigida por Amaury Pérez y la figura principal de Mario Martínez Casado.

Los que visitan este hotel cinco estrellas cuentan con una sorprendente vista de La Habana. Así como con un sitio perfecto para disfrutar de la hermosura de una puesta de sol en el malecón. La calidad de los servicios, la profesionalidad de sus trabajadores, su lujo y elegancia, es una constancia. Con sus 88 años, el emblemático guía de la industria hotelera, cuida, en su diario quehacer, el respeto, la eficacia y el tesón, lo que lo mantiene acreedor de ser ilustre por distinción.