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lunes, 19 de enero de 2015

Para reír seriamente



Siempre, antes de llegar al teatro me sobrecoge un estado de impaciencia. Sea por la incertidumbre del impacto que logrará en mí, o por los deseos reprimidos desde la última vez que asistí. Soy de las que le gusta el teatro, sea cual sea, aunque también tengo mis preferencias.
Supe de la puesta en escena de la obra “Vagina”, en versión y dirección del premiado actor y humorista Osvaldo Doimeadiós.
La versión recrea la sociedad actual y habla de los tabúes que ha tenido que enfrentar la mujer, basado en el famoso texto “Los monólogos de la vagina”, escrito en 1996 por la feminista estadounidense Eve Ensler y que fue traducido en 45 idiomas y representado en más de 120 países.

En una magistral actuación, Monse Duany, Yordanka Ariosa y Linnett Hernández, las tres actrices negras cubanas hacen gala de su poder de interacción con el público.
Nos hacen reír continuamente ante situaciones y problemáticas muy serias que padecen todas las mujeres del planeta. 
Cuentan historias íntimas, vejaciones, frustraciones, dolor… silencios.
Con un guión desinhibido y fresco, ritmos y coreografía humorística, ponen en su lugar las historias de las vaginas.
El discurso de las tres actrices logra, durante todo el tiempo que dura la obra, mantener al público en constante divertimento y carcajadas.
En un acto de liberación colocan en alto las banderas en la lucha contra la violencia tanto doméstica como social hacia todas las mujeres y niñas del mundo.
En el Café del Teatro Bertolt Brecht desde que llega se percibe humor, carisma e inteligencia en las actuaciones, y un lenguaje salido del silencio sobre temas prohibidos que aún perduran.
Con la obra "Vagina", parte del proyecto "Mujeres fuente de creación" de la destacada actriz Monse Duany, todos logramos reir... muy seriamente.

jueves, 24 de julio de 2014

Murió Ramón Díaz: Maestro de la pantomima



   La pantomima ha perdido a un grande, porque Ramón Díaz era un Maestro del mimo-arte.
   Hacía solo dos días habíamos hablado por teléfono. Lo llamé preocupada por su salud después de haber sido intervenido quirúrgicamente. Estaba de muy buen ánimo, “me siento bien” -me dijo. Acostumbraba a jaranear, con un humor criollo que lo caracterizaba.
   Él sabía que siempre me reía de sus ocurrencias y aunque convaleciente de la operación no dejó de hacerme reír a carcajadas. Quedamos en visitarlo en la casa. Tomarnos un café, hacer tertulias, mientras él se recuperaba con muy buen ánimo. Era grande, un gran amigo.
   Este 24 de julio de 2014 recibí con mucha tristeza la lamentable noticia de la muerte repentina en La Habana del amigo, maestro y destacado actor.
   Ramón comenzó sus primeros pasos en el teatro infantil y en la Escuela de Instructores
de Arte. Formó pareja con la bailarina argentina Elsa Pagano y más tarde con el dúo de pantomima de Olga Flora y Ramón, donde muchos cubanos lo recuerdan porque hizo historia en la pantomima cubana.
   Actuó en muchos Cabarets como El Capri, Habana Libre, Tropicana y otros. Perteneció al elenco del Teatro Musical de La Habana y del Teatro Estudio. Llevó su arte a muchos países. Se desarrolló siempre rodeado de grandes personalidades del arte y la cultura cubanas y del mundo.
   Actualmente, y desde hace más de diez años, dirigía la Agrupación Teatral MEXI-SON.
En México presentó exitosos estrenos en los que se destacan “Barquito de papel” obra para los niños estrenada en el Teatro Helénico, “El Son entero” con textos de Nicolás Guillén, “Entretejen” Texto de José  Martí, Sor Juana Inés de la Cruz, Juan Rulfo y Alejo Carpentier, “El Son de Electra” de Virgilio Piñera, “Siempre en mi corazón” sobre la vida y música de Ernesto Lecuona y “María La O” zarzuela de Ernesto Lecuona.
   Dirigió obras como “El Cimarrón” de Miguel Barnet, Hamlet” de William Shakespeare, Don Juan” de Tirso de Molina y Zorrilla, “El Reino de este mundo” de Alejo Carpentier y “Quijote” tomado de Miguel de Cervantes, entre otras.
Se presentó en La Habana, en el Teatro El Sótano en diciembre del 2012 con la obra El viejo y el Mar de Ernest Hemingway.
   Recibió condecoraciones y premios nacionales e internacionales.
   Ramón siempre admiró y defendió los valores culturales autóctonos. Se identificó siempre con el desarrollo y la investigación del mestizaje en la cultura.
   Reconocido y respetado internacionalmente, deja un gran legado como actor mimo, humanista, investigador y defensor de la cultura nacional.
    
Siempre te recordaremos, amigo Ramón.








miércoles, 23 de julio de 2014

Desatinos de Los Amantes



   Es viernes, ocho y media de la noche y estoy de nuevo visitando la acogedora sala de teatro Adolfo Llauradó, en la Casona de Línea, esta vez para disfrutar del estreno de la obra “Los amantes”, versión del dramaturgo cubano Juan Carlos Cremata Malberti y su grupo El Ingenio. Cremata hace una versión de la obra El amante, del dramaturgo inglés Harold Pinter.
   Una pareja en La Habana, se atreve a mostrar varias caras en su juego para demostrar la diversidad que implica el amor.
   La Habana, calurosa, controvertida, feminista y de situaciones sofocantes lleva a las relaciones amorosas más allá de parejas. Buscan el placer con retozos, deseos y satisfacciones en Uno y en Otra, más allá del matrimonio.
   Desde mi sencilla butaca disfruté muchísimo de las diferentes escenas donde se mezcla la actuación, con el canto y la danza. Estuve colmada de risas por las situaciones locas y simpáticas de la obra. Y también te permite reflexionar sobre la realidad cotidiana de nuestro país.
   Desde mi posición de espectadora -y no soy crítica de teatro-, quiero expresar los sinsabores que me dejó la puesta en escena “Los amantes”.
   Respeto y entiendo la nueva apertura del teatro con toda la diversidad de género, desnudos, sexualidad, diálogos y demás. Un teatro revolucionario y crítico de la sociedad en que vivimos. Atrevidos diálogos y representaciones que nos llevan a todos a la reflexión total de las situaciones que afrontamos en la vida cotidiana, todo eso lo entiendo y tengo la capacidad de comprenderlo. Incluso sabemos, que el teatro y las artes en general, en todas las épocas, han expresado la situación social imperante.
   Lo que no puedo entender, y confieso que me sobrecogió cuando lo presencié, es ver la manera en que se utiliza la imagen del Che Guevara, símbolo internacional, ejemplo de millones de hombres y mujeres, una figura que inspira a muchos jóvenes en el mundo.
   Creo que también el público merece un respeto, creo que la figura del Che no es propiedad de nadie, es de todos, y por tanto no debemos irrespetar con esas escenas a los que estamos disfrutando de la obra. Mis sentimientos, mi capacidad del intelecto, mi humanismo, merecen consideración.
   Eso no hará a la puesta mejor, al contrario creo que mezclar esos símbolos y utilizarlos irrespetuosamente, la hará peor.
   Con todo el respeto y la profesionalidad que ha demostrado el director de la puesta en escena, y con toda la estima que me merece, expreso que el Che Guevara nos pertenece a todos y para admirarlo y respetarnos a nosotros mismos, su imagen debe ser usada con honores.

jueves, 26 de junio de 2014

Antígonas cubanas



grupo teatral cubano El Público
   Después de haber culminado una semana de trabajo en el turno de la noche, me organicé para el domingo disfrutar de una obra de teatro. Como uno de mis favoritos es el afamado director y dramaturgo Carlos Díaz, director del grupo de teatro El Público, me dirigí a su sede en el Teatro Trianón, a ver la obra Antigonón, un contingente épico, escrito por Rogelio Orizondo y dirigida por Carlos Díaz.
   Sabía que llevaba mucho tiempo en escena, y como nunca quiero escuchar opiniones ni leer críticas antes de enfrentarme yo misma para tener mis propias opiniones, llegué el domingo un poco antes de las cinco, totalmente desarmada de cualquier influencia.

sábado, 19 de abril de 2014

El tío de Chéjov

   Ya tengo demasiado tiempo sin trabajar… mi querida e imprescindible rodilla derecha está bien enferma.
   Resistí ver pacientemente, con mucha tristeza, como se inauguraban y clausuraban importantes eventos como los Festivales de Teatro de La Habana, el del Nuevo Cine Latinoamericano y la Feria del Libro, y yo seguía enyesada y de reposo, siguiendo las noticias desde mi televisor y otros medios de comunicación.
   Este domingo visité al tío de Chéjov. Sentí una gran emoción cuando me senté en la “enorme” salita de la “inmensa” casa de mis vecinos de Argos Teatro, que está justamente ubicada en el patio de mi casa.
   La emoción y la euforia iban creciendo, aun cuando no comenzaba el espectáculo y me sentía rodeada de aquellas caras que casi siempre me acompañan en estos lugares y que nunca reparan en mí, aunque siempre intercambiamos un respetuoso saludo.
   Delante de mi asiento y al lado de mi querida hija Carla, Antón Arrufat, Premio Nacional de Literatura, más allá Juan Carlos Cremata, director de teatro y de cine, Liuba María Hevia, la sensible y extraordinaria cantante y compositora que justo estaba a mi lado y el crítico y dramaturgo Norge Espinosa.
   Lista las luces, horario exacto, sala llena y una voz, que aunque es la de siempre no deja
de sorprendernos inmersos en el silencio y la atención, dándonos la bienvenida y recordándonos que debemos apagar los celulares y que no se permite grabar ni tomar fotos durante la puesta en escena. Va a comenzar la función!
   Antón Chéjov (1860-1904), dramaturgo y autor de relatos rusos, considerado una de las figuras más destacadas de la literatura y el teatro de su época que tiene entre sus obras más significativas a El tío Vania (1899) y que ahora tendría la oportunidad de disfrutar en versión y dirección de Carlos Celdrán y el grupo Argos Teatro.
   Celdrán nos traslada por momentos al tío de Chéjov, pero vemos reflejado en la piel y la actuación magistralmente interpretada por José Luis Hidalgo, al tío Vania de Celdrán. Lleva en su actuación y su representación física tanto de Chéjov…! Luego lo oímos diálogo tras diálogo y entonces nos damos cuenta que estamos en presencia del tío Iván cubano.
   Un elenco de excelencia con cada una de las interpretaciones tan grandes que se salían de la sala y hacían retumbar las paredes.
   Yailín Coppola, demostrada actriz en Sonia, Yuliet Cruz, admirada como siempre en Elena. Un Héctor Noas con su perfección y prestancia acostumbradas en Mijail. En Alexander el siempre sorprendente Waldo Franco y la María y la Marina con las experimentadas y aplaudidas Verónica Díaz y Nora Hanze.
   El tío Vania logra y supera estructural y emocionalmente la propuesta de, según la nota al programa, “ver y observar al cubano que somos desde el costado más complejo, menos tenido en cuenta, menos aceptado. Un hombre que desaparece tras el ruido y la sobrevivencia cotidianas que den testimonios del presente, que como todos, resulta incomprensibles”.
   Igual que Chéjov, Celdrán refleja el fracaso espiritual de los personajes en una sociedad donde sobreviven sueños y deseos, en una sociedad donde se va perdiendo comunicación y donde a veces se dejan de decir cosas más importantes que las ideas y los sentimientos.
   Disfrutamos como todos, después de tanto tiempo, de la puesta en escena en su versión y actuaciones de Carlos Celdrán y su grupo Argos Teatro, en su morada sita en 20 de Mayo y Ayestarán.
   El tío Vania espera por tu visita.